El presidente, Donald Trump, aseguró hoy que “nunca” ha hecho “declaraciones racistas”, pero evitó desvincularse de los supremacistas blancos que se han sentido envalentonados por su decisión de definirse como “nacionalista”.

Durante una larga rueda de prensa en la Casa Blanca, Trump se ofendió cuando una periodista le preguntó si su decisión de describirse como “nacionalista” durante la campaña previa a las elecciones legislativas de este martes pudo “alentar” a los nacionalistas blancos del país. “Qué pregunta tan racista”, le espetó Trump a la periodista de la cadena de televisión PBS, Yamiche Alcindor, que es afroamericana. “Lo que me acaba de decir me insulta mucho. Es algo muy terrible, lo que me ha dicho”, agregó.

Trump no respondió a la pregunta de la periodista sobre el supremacismo blanco y se limitó a indicar que si fuera racista no tendría “números (de aprobación) tan altos en las encuestas entre los afroamericanos”. Otro periodista le corrigió en ese aspecto, al recordar que, según una encuesta de octubre de la Universidad Quinnipiac, solo el 8 % de los afroamericanos del país aprueban la gestión de Trump como presidente.

El mandatario atribuyó su uso de la palabra “nacionalista” al contexto internacional, como un aparente sinónimo de “proteccionista” comercial, pero volvió a evitar cualquier denuncia expresa al supremacismo blanco. “¿Sabe de dónde viene la palabra? De que amo a nuestro país. Hay nacionalistas, y hay ‘globalistas”, subrayó.

Varios grupos de supremacistas blancos del país se declaran seguidores de Trump, y en su día el presidente generó polémica en el país con su respuesta a los violentos choques del año pasado en Charlottesville (Virginia), donde una joven murió atropellada por un neonazi.

Trump culpó de ese suceso tanto a los neonazis como a los manifestantes de izquierda que programaron contramanifestaciones en Charlottesville, apuntando a una supuesta equivalencia moral entre ambos grupos.

Numerosos candidatos que se describían como nacionalistas blancos se presentaron a las elecciones legislativas de este martes y la mayoría perdieron, incluidos algunos que negaban el Holocausto o que se describían abiertamente como nazis. Pero varios aspirantes apoyados por los supremacistas blancos sí se hicieron con la victoria, incluido el congresista republicano Steve King, al que Trump respalda.

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