Trump juega su última carta en Texas

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El presidente Trump y su renovado equipo de asesores se movieron el miércoles para intervenir en la demanda de Texas que busca la intervención de la Suprema Corte para anular los resultados de las elecciones presidenciales de 2020 en estados clave en el campo de batalla que inclinarían la balanza a su favor.

El abogado del presidente presentó la moción para intervenir horas después de que Trump indicara que planeaba involucrarse en el caso en el que el fiscal general de Texas alega que los nuevos procesos de votación en Georgia, Michigan, Pennsylvania y Wisconsin sesgaron los resultados de las elecciones presidenciales.

Trump ha difundido durante semanas afirmaciones falsas alegando que las elecciones fueron “robadas” o “manipuladas”. Pero su demanda no hace tales afirmaciones.

Texas, el estado sureño en el que ganó Trump, presentó la demanda, pero no contra sus propios resultados, sino para que se anule la votación en otros cuatro estados en los que ganó Joe Biden.

Esos estados son Michigan, Georgia, Pennsylvania y Wisconsin. Esos cuatro territorios tienen el suficiente peso para que, en caso de ser anulados, el demócrata no alcance la valla de 270 votos del colegio electoral. En caso de prosperar, la elección se definiría en el Congreso, un proceso que favorecería a los republicanos.

Actualmente son 17 los estados que han apoyado el recurso judicial, todos afines al presidente. Además, el propio Donald Trump anunció que su gobierno intervendría en la demanda luego de sufrir varios reveses con otros reclamos electorales ante la Justicia en el último mes.

John Eastman, abogado de Trump escribió que “no es necesario que el demandante en la intervención demuestre que ocurrió un fraude, sin embargo, solo es necesario demostrar que las elecciones en los Estados acusados ​​se desviaron materialmente en la ‘manera’ de elegir a los electores establecida por su respectivo estado Legislaturas”.

Texas alegó que los resultados en los cuatro estados señalados eran “inconstitucionales” debido al uso intensivo de votos por correo “propensos al fraude” durante la pandemia de coronavirus reinante.

Sin embargo, no ofreció pruebas de fraude significativo y no impugnó el uso de boletas por correo en los estados que ganó Trump. La demanda citó numerosos supuestos ejemplos de fraude potencial ya rechazados repetidamente por los tribunales en docenas de casos planteados por la campaña de Trump.

La demanda fue vista como audaz y apenas legalmente sólida, dado que ningún estado tiene ningún derecho legal a interferir en los procesos electorales de otro.

La demanda fue interpuesta directamente ante el Tribunal Supremo porque es la única instancia con autoridad para dirimir disputas entre estados, aunque ejerce esa competencia sólo en contadas ocasiones. La máxima corte ahora debe decidir si considera o no el caso.

El Tribunal Supremo de EE.UU. está compuesto por tres jueces progresistas y seis conservadores, cifra que incluye a tres magistrados nombrados por Trump durante sus años de presidente. Esta semana, desechó un caso que intentaba anular los resultados en Pennsylvania, y el fallo no mostró ningún voto en disidencia, lo que anticiparía que no tiene intención de intervenir en la elección.

Por el momento no hay dudas de que Biden ganó la presidencia y cuenta con 306 votos electorales para ser confirmado el 14 de diciembre, frente a los 232 de Trump.

Lo que si está claro es que el presidente no va a detenerse ante nada para tratar de dar vuelta los resultados de la elección y ésta quizás sea su última oportunidad.

Cabe destacar además que Trump continúa recibiendo donaciones económicas en este período, dinero que le servirá para sus intenciones de reconquistar la presidencia en 2024.

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