Pupilo de la elite diplomática de Washington de la mano de Hillary Clinton, artífice del acuerdo nuclear con Irán y partidario de devolver a Estados Unidos a su “status quo” mundial, Jake Sullivan es el hombre elegido por el presidente electo, Joe Biden, para navegar en las crisis internacionales.

Sullivan, a sus 44 años, tiene un currículum político ligado al “establishment” demócrata de la capital estadounidense, habiendo trabajado desde 2008 para Clinton, Biden y el expresidente Barack Obama en sus campañas y en el Gobierno, principalmente en asuntos relacionados con la política exterior.

En 2016 ya estaba llamado a convertirse en el asesor de seguridad nacional de Clinton, pero según dice fue de los pocos que alertó dentro de la confiada campaña demócrata que Donald Trump podía ganar las elecciones; ahora, con Biden, del que sí fue asesor de seguridad nacional cuando era vicepresidente, le llega su oportunidad.

RESUCITAR EL ACUERDO CON IRÁN

Su mayor logro fue el acuerdo nuclear con Irán. Clinton, que era secretaria de Estado, le encargó que iniciara las conversaciones secretas con Teherán en 2012, pero cuando esta dejó el Gobierno un año después para centrarse en su campaña de 2016, Obama se lo llevó a la Casa Blanca para que siguiera con las negociaciones.

Cuando los demócratas dejaron el Gobierno en 2017, Irán parecía un problema resuelto, pero la dureza de Trump contra Teherán, abandonando el acuerdo del que Sullivan fue artífice, ha vuelto a poner a la República Islámica en el centro de la agenda de la seguridad nacional estadounidense.

Sullivan se mostró recientemente partidario de “recrear los términos del acuerdo” firmado en 2015, que implicaron el levantamiento de sanciones económicas contra Irán a cambio de detener su proliferación nuclear.

SIN TREGUA PARA MADURO

Menos partidario de levantar las sanciones es con Venezuela, más bien lo contrario, ya que es partidario de derrocar al presidente Nicolás Maduro y sus ideas respecto a cómo hacerlo coinciden bastante con la estrategia empleada por Trump.

“Una solución militar liderada por EE.UU. es un riesgo demasiado grande para considerar, por lo tanto EE.UU. debe centrarse en todas las herramientas no militares que pueda y eso significa doblar las sanciones y continuar construyendo la coalición internacional”, sostuvo en 2019 en una conferencia en el Hudson Institute.

También dijo que la estrategia debe “centrarse especialmente en separar a China, Cuba y Rusia de Venezuela a través de cualquier medio disponible”, ejerciendo “más presión” sobre la isla caribeña, con la que Sullivan es partidario de volver a acercarse.

“Más presión a Cuba y mostrarle a Cuba que puede haber algo para ellos si están dispuestos a ayudarnos en esto (derrocar a Maduro)”, dijo Sullivan al lamentar que la estrategia de Trump de alejamiento con la isla “no ha sido en el interés de la seguridad nacional de Estados Unidos”.

En concreto, el asesor de Biden propuso ofrecerle a Cuba acceso al petróleo que obtiene de Venezuela para así romper una alianza que, en su opinión, se basa “en una dimensión revolucionaria”, pero también de “gasolina barata”.

UNA DERROTA QUE PREDIJO

Sullivan, abogado de la elitista Universidad de Yale, trabajó en 2008 para las campañas de Clinton y Obama, en 2016 en la de Clinton y este 2020 en la de Biden, en un rol de asesor de exteriores de la mano de Antony Blinken, que será secretario de Estado.

Especialmente dolorosa fue la segunda de Clinton, ya que fue el único en el círculo cercano de la exsecretaria que alertó de que Trump podía ganar e insistió sin éxito en que la demócrata hiciese campaña en los estados del Medio Oeste que daban por ganados y que al final le costaron la Casa Blanca.

Sullivan llega ahora a un cargo que le esperaba hace cuatro años en la Casa Blanca, aunque según The Washington Post, la propia Clinton le ve potencial para llegar algún día al Despacho Oval como presidente.

Mientras tanto, estará a cargo de lidiar con los adversarios de Washington en el mundo, como China y Rusia, además de Irán, Venezuela o Cuba.

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