La humanidad enfrenta uno de los mayores desafíos de la historia moderna. Ninguna nación saldrá indemne de la pandemia del virus corona, cuyas consecuencias exceden sobradamente la cuestión sanitaria en si misma y mucho menos en Argentina.

Prescindiendo de juicios de valor, existe una realidad innegable: la economía global y los sistemas políticos están en jaque, y la Argentina en particular que se encuentra al borde del default, al tiempo que se multiplican las polémicas sobre las medidas que implementan los diversos gobiernos y organismos internacionales para afrontar la situación.

El caso argentino es paradigmático y digno de ser estudiado por los economistas en el futuro, luego de más de una década de estancamiento económico e inmerso en una recesión aguda, el gobierno de Alberto Fernández decidió congelar la actividad en el país y simultáneamente prender la maquina de imprimir billetes como si no hubiera un mañana generando una hiperinflación descontrolada lo q provocó una suba del dólar de pesos argentinos 40 a pesos argentinos 120 y un riesgo país del entorno de los 4060 puntos lo que coloca al país en una situación de incapacidad de recibir cualquier tipo de crédito internacional.

Bajo la promesa de priorizar la salud pública sobre la coyuntura económica, el pasado 19 de marzo el presidente Fernández decretó el aislamiento obligatorio de la población y el cese inmediato de la actividad productiva, educacional y comercial, la medida que tiene un altísimo costo económico y social (se recuerda que el país tiene más de un 34% de hogares que reciben planes sociales) que Argentina por sí sola no puede afrontar y salir indemne de está crisis.

Inicialmente se dispuso que la medida se prolongue hasta el 31 de marzo, pero se fue dilatando la medida y hoy se esta pensando en una salida programada.

El retardo se tornó asfixiante para la población, que se encamina hacia la quiebra de la mitad de las pequeñas y medianas empresas, 4 millones más de desempleados y un espiral hiperinflacionario que amenaza con convertirse en la peor crisis de la historia para Argentina. Y esto no es poco decir, se prevén saqueos, rebelión popular y motines en las cárceles que ya tuvieron mas de 10 víctimas y una creciente campaña por la rebelión fiscal que encendieron las alarmas del poder político, con ese contexto nadie imagina si quiera la posibilidad de seguir en confinamiento obligatorio a riesgo de disparar la pandemia.

Seguramente se irá a un régimen mixto de confinamiento con apertura parcial de comercios, fabricas e industrias bajo estrictos protocolos sanitarios y la libertad de transito para menores de 60 años.

Pero sucedió lo opuesto: Fernández anunció el endurecimiento de la cuarentena, y 48 horas después formalizó otra prórroga inflexible hasta fines de abril, contemplando la multiplicación de los controles policiales, que hasta la fecha ya habían producido más de 30 mil detenciones a presuntos infractores a la norma.

Una ola de estupor asoló a los habitantes del país y a los argentinos en el exterior. Dos palabras entre signos de interrogación sonaron por todo el territorio: ¿Qué pasó?

Hay una hipótesis inquietante: La decisión final no fue del presidente Fernández.

El referido martes de la discordia, apenas una hora antes de la video conferencia con los gobernadores, la resolución de suspender el confinamiento masivo ya estaba tomada. Pero el destino de los argentinos cambió desde el instante que Alberto Fernández atendió una llamada imprevista. ¿De quién?

De George Soros a las 16:48 horas de Buenos Aires; 15:48 horas de New York. Momentos antes Argentina cayó en un default técnico, sin chances reales de financiamiento en la que el magnate húngaro expuso su propuesta de salvataje. Este se compone de una oferta de cuatro puntos y una contrapartida de cinco condiciones.

La oferta:

.- Gestionar la postergación del pago de la deuda con el FMI por un mínimo de 5 años.

.- Interceder en la negociación con acreedores privados para conseguir una quita en el torno del 60% comprando los títulos de tenedores de deuda reticentes.

.- La instalación de una planta industrial de la catalana Grifols en Argentina, farmacéutica especializada en hemo-derivados que se encuentra en auge y asegura el desarrollo de un plasma anti–coronavirus. Está de más decir que Soros adquirió un importante paquete accionario en mayo de 2019.

.- Gestionar una nueva línea de crédito en torno a los 20 mil millones de dólares a desembolsarse en 2021 para salvar las cuentas del estado.

La fuente del financiamiento estaría supeditada a las elecciones en Estados Unidos. Escenario 1: De resultar ganador Biden, se instrumentaría a través del FED. Escenario 2: De ser reelegido Donald Trump, el empréstito provendría de un esfuerzo común entre el propio FMI, el Banco Mundial y un consorcio de empresarios “filántropos”.

Ante un comentario de Fernández sobre la urgencia de la situación, Soros añadió que él mismo podría adelantar 5 mil millones para sobrellevar lo que queda del 2020.

Las condiciones:

.- Que el gobierno argentino contribuya a desestabilizar a Bolsonaro (les recuerdo que al momento de escribir esta nota Argentina se retiró de la mesa del Mercosur por diferencias con Brasil). El mandatario brasileño es el principal adversario de Soros en la región y atraviesa un momento de debilidad oportuno para este tipo de jugadas.

.- Concretar la legalización del aborto que fracasó en las votaciones de 2018. Este mismo año sin faltas.

.- Impulsar una reforma educativa bajo la órbita de la Open Network University de Soros y con una fuerte impronta feminista y de “preparación para los empleos del futuro”. Cabe destacar que en el año 2003 Soros respaldó ante la UNESCO una propuesta similar para aliviar la deuda del primer período kirchnerista.

.- La concesión monopólica de la energía para la Breakthrough Energy Coalition de Soros, Gates, Zuckerberg y Bezos entre otros.

.- Finalmente: La depreciación de los activos argentinos al mínimo posible, por dos vías: devaluación monetaria y alargar el aislamiento total, y por lo tanto la parálisis económica.

Acorde al informe, el locuaz mandatario es esta ocasión optó por hablar poco (su dominio del inglés no es óptimo) y culminó la conversación agradeciendo el llamado y la promesa de evaluar la propuesta.

Minutos más tarde daría a conocer su radical viraje de la “flexibilización” al “endurecimiento” del encierro colectivo.

Se confirmó la existencia de la llamada con una segunda que participó de aquella llamada en la Quinta de Olivos, el contenido de la misma con algunos analistas internacionales que dan seguimiento a la operativa de lobby de Soros, incluyendo a la política estadounidense Michelle Steinberg, que lleva 25 años investigándolo.

Cabe destacar que la trayectoria del inversor en la nación austral abarca más de tres décadas de negocios con los sucesivos gobiernos, además de una poderosa red de influencia, donde hay involucrados ministros, senadores, disputados, empresarios de prensa y referentes de todo el arco ideológico que figuraban como líderes confiables del Open Society Institute.

Y no es para menos, porque el propio gobierno de Fernández definió esa filtración como una autentica profecía:

.- Dos horas después de la publicación, el ministro de salud Gines González García batió su propio récord de contradicciones descartando sus predicciones oficiales que ubican el pico de contagios para mayo.

.- 24 horas más tarde, por la noche del domingo, el presidente Fernández anunció “la triste noticia” de que “no se sabe” cuándo terminará el encierro compulsivo, inaugurando una tercera prórroga que esta vez descarta de plano una fecha de finalización.

.- Ese mismo lunes se supo que la cancillería nacional tomaría acciones legales contra el gobierno brasileño por el cierre de las compuertas en sus represas, lo que perjudica el nivel de aguas pluviales al sur.

Esta intervención fue solicitada por productores agropecuarios y el gobernador de Misiones desde el mes de febrero, pero curiosamente fue atendida solo ahora, en medio del estado de emergencia y con tres cuartas partes de la administración pública totalmente parada.

.-Esa misma tarde el Poder Ejecutivo definió a las “a las interrupciones legales del embarazo” como “servicio esencial” que debe prestarse obligatoriamente y con inmediatez pese a la cuarentena.

.- El martes 14 de abril se dio a conocer la oferta que llevará el ministro de economía Martín Guzmán discípulo de Joseph Stiglitz, un histórico aliado de Soros a los bonistas particulares.

Superando ampliamente las expectativas de los últimos días, la cifra se ubica en el número mágico del 60% de quita, ni más ni menos.

.- Al momento de escribir estas líneas, el tipo de cambio real (en Argentina existe un cepo cambiario con sus consiguientes mercados paralelos) donde los diferentes tipo de cambio acumulan un aumento del 30%.

Al momento de escribir estas lineas el tipo de cambio real (en Argentina exista un cepo cambiario con sus consiguientes mercados paralelos) acumula una inédita suba del 25% en la última semana.

Por lo expuesto, es lógico el revuelo que provocó la noticia de la ministra de seguridad Sabina Frederic, de realizar ciber patrullaje orwellianos para tomar conciencia del “humor social” fue sin duda un buen acto de osadía.

Bajo el pretexto de la pandemia, se disuelven las garantías fundamentales de los ciudadanos frente al Leviatán (organismo argentino que controla pandemias), la obsecuencia es un vicio intolerable en cualquier circunstancia, pero pecar de ella estos momentos los condenará al peor de los destinos.

La vida, libertad y prosperidad no están solamente preservadas, sino que están consumidas por un incendio fatal. Lo azuzan el pánico de muchos, la desidia de otros y el oportunismo de unos pocos.

Los argentinos y todos los latinoamericanos debemos tomar consecuencia real del riesgo que afrontamos.

Antes de que sea tarde.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
Political Hispanic no se responsabiliza del contenido de los artículos de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

Déjanos tu opinión