El Senado de Estados Unidos decidirá el próximo lunes 26 si confirma a la jueza ultraconservadora Amy Coney Barrett, nominada por el presidente estadounidense, Donald Trump, para cubrir la vacante que dejó en el Tribunal Supremo la fallecida magistrada progresista Ruth Bader Ginsburg.

El anuncio implica que probablemente se reforzará la mayoría conservadora del Tribunal Supremo una semana antes de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, cuyo resultado podría acabar en la máxima corte del país si está disputado.

“El próximo lunes votaremos para confirmar a la que será la nueva jueza del Supremo, Barrett”, dijo este martes el líder de la mayoría republicana en el Senado estadounidense, Mitch McConnell, en declaraciones a la prensa.

Se espera que la nominación de Barrett salga adelante, porque los republicanos solo necesitan una mayoría simple de 51 votos para confirmarla, e incluso si solo consiguen 50, el vicepresidente estadounidense Mike Pence podría romper el empate en su calidad de presidente del Senado.

Los republicanos controlan 53 de los 100 escaños del Senado, y por ahora solo una integrante del partido, la senadora Susan Collins, ha dicho que votará en contra de confirmar a Barrett por considerar que no debe impulsarse una candidatura para un cargo vitalicio en el Supremo en vísperas de las elecciones.

Otra senadora republicana, Lisa Murkowski, ha criticado también esa maniobra de Trump y McConnell, pero no ha aclarado si votará en contra, mientras que el otro conservador moderado de la Cámara Alta, Mitt Romney, ha adelantado que respaldará la nominación de Barrett.

El proceso para confirmar a la jueza comenzará este jueves en el Comité Judicial del Senado, compuesto por doce republicanos y diez demócratas que decidirán ese día si envían su nominación al pleno de la Cámara Alta.

McConnell programará entonces una votación el viernes para decidir si el Senado puede concentrarse solo en ese tema durante los días siguientes, para lo que solo necesita 51 votos de senadores que estén presentes en la Cámara, y luego se espera que el domingo haya un voto de procedimiento seguido de debate sobre el asunto.

El líder republicano ha diseñado un calendario tan ajustado con el fin de permitir que los senadores de su partido que se juegan el cargo en las elecciones de noviembre estén libres a partir del lunes para la recta final de la campaña.

La confirmación de Barrett, de 48 años, inclinaría a la derecha la composición del Supremo probablemente durante décadas, ya que dejaría en la corte a seis jueces de tendencia conservadora frente a tres magistrados progresistas.

Una vez en la corte, Barrett tendrá que decidir si se abstiene de participar en cualquier posible apelación que llegue al Supremo relacionada con los resultados de las elecciones, algo con lo que no quiso comprometerse durante sus audiencias de confirmación a pesar de haber sido nominada por uno de los dos candidatos en liza, Trump.

Los conservadores consideran además que la confirmación de Barrett será una “victoria histórica” para quienes se oponen al aborto, porque la jueza es contraria a ese derecho garantizado en EE.UU. desde 1973, aunque no ha querido aclarar si votaría para socavarlo.

Déjanos tu opinión