Sanders la pesadilla de los demócratas

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El crecimiento en popularidad de Bernie Sanders dentro del Partido Demócrata se ha vuelto una real pesadilla para el resto de los pre-candidatos de ese partido y para los demócratas moderados. Sanders y sus ideas socialistas han realmente causado una revolución dentro del partido, especialmente consiguiendo el apoyo de los “millennials” el grupo de votantes más jóvenes.

La prueba de esto es la forma en la que los pre candidatos “combatieron” a Sanders en el último debate. El socialista de Vermont, que en estos días se ha transformado en el principal candidato para la nominación presidencial demócrata, fue criticado por sus nociones “radicales” que van desde la eliminación del seguro médico privado hasta una expansión masiva de los gastos e impuestos federales, el antiguo apoyo al lobby de armas, los elogios a gobiernos como el de Cuba y su frialdad para con la figura de Barack Obama.

Sanders recibió algunos golpes y estuvo a la defensiva más de lo habitual, pero al parecer estos golpes no fueron suficientes ya que las encuestas lo continúan situando a la cabeza. Entre quienes lo atacaron con efectividad se destaca Buttigieg, que volvió a demostrar las deficiencias de Sanders como candidato a las elecciones generales, y especialmente el ex vicepresidente Joe Biden, que estaba en llamas, y no para de atacar al socialista por su posición en temas como el control de armas y sus confusos mensajes a los votantes afroamericanos que comprenderán más de la mitad del electorado demócrata en las primarias del sábado en Carolina del Sur.

Biden tiene que ganar en Carolina del Sur para seguir siendo competitivo tres días después en una primaria semi-nacional, la del Súper Martes, en donde estarán en juego 14 estados, desde California hasta Texas y Massachusetts, eligiendo a más de un tercio de los delegados a la convención nacional demócrata en julio.

También es esencial detener el impulso de Sanders, quien ganó dos de los primeros tres concursos y parece estar bien posicionado en varios estados para el Súper Martes.

Muchos de los principales demócratas, incluidos los líderes del Congreso, están extremadamente preocupados de que Sanders gane la nominación del partido. Temen que eso signifique cuatro años más de Donald Trump, el control republicano de ambas cámaras del Congreso y los republicanos en posición de dominar la redistribución de distritos después del censo de 2020. Eso sería una verdadera pesadilla para ellos si llegara a pasar y todo indica que las posibilidades de que pase son serias.

El caso contra Sanders es convincente si se hace de manera contundente y sustantiva. Primero hay que descartar las encuestas que muestran que hoy Sanders estaría tan bien posicionado en un eventual enfrentamiento contra Trump como cualquiera de los otros. Esas encuestas son antes de que comience la máquina de ataque republicana, lo que hará ver a los demócratas como la opción socialista, algo que seguramente posicionaría a los republicanos muy por encima si ello llegara a suceder.

Para enfrentar al socialista de Vermont, los demócratas deben atenerse a los hechos: sus propuestas para poner fin al seguro médico privado, imponer grandes impuestos (a la clase media, no solo a los ricos), prohibir todo fracking, otorgar a los asesinos y violadores condenados el derecho a voto, su empatía por algunos dictadores de izquierda, cambio de posiciones sobre control de armas e inmigración. Todas ideas revolucionarias pero negativas para los Estados Unidos.

 

 

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