Por Rafael Ponce de León

Crédito de imagen: Flickr

 

Perú se ha visto envuelto en una crisis política luego de que el presidente Martín Vizcarra cumpliera con la amenaza de disolver el congreso a menos que sus legisladores respaldaran sus reformas anti-corrupción. Los legisladores de la oposición que son mayoría en el congreso dijeron que la disolución equivaldría a un golpe de estado, suspendieron a Vizcarra y nombraron a la vice presidente Mercedes Aráoz como su sucesora interina. Mientras tanto Vizcarra decretó que se celebrarán nuevas elecciones el 26 de enero.
¿Cómo se llegó al cierre del Congreso?

Perú, un país en el que todo funcionaba relativamente bien hasta que estalló el escándalo de la empresa constructora brasileña Odebrecht. El caso de Odebrecht no solo explotó en Brasil sino que en varios países de América latina y en Perú este depositó a dos presidentes en prisión, tiene a otro ex presidente detenido en Estados Unidos y provocó el suicidio de otro ex presidente más.

Uno de los presidentes peruanos que se encuentran en prisión domiciliaria es Pedro Kuczynski que es con quien comienza esta historia. La caída de Kuczynski fue orquestada por su contrincante electoral, hoy también en prisión, Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori que paradojicamente también se encuentra en prisión.
Keiko perdió las elecciones contra Kuczynski (PPK) pero obtuvo la mayoría parlamentaria, ya que tiene 73 de los 130 escaños en la única cámara legislativa del país ocupados por sus congresistas.
Con este poder absoluto se dedicó a boicotear al gobierno de PPK hasta lograr su cometido, que fue lograr que éste renunciara a su puesto de presidente.
PPK tenía dos vice presidentes, uno es el actual presidente Martín Vizcarra y la otra es Mercedes Aráoz. Vizcarra sucede a PPK para beneplácito de los fujimoristas, hasta que estallaron una serie de audios que involucraban a altos jueces y fiscales funcionales al fujimorismo, hecho que provocó que Vizcarra se le diera vuelta a los fujimoristas.
Luego el presidente organiza un referéndum en el que el 90% de los peruanos voto a favor de negarle la reelección a los congresistas. Pero Vizcarra nunca pudo capitalizar su victoria al no poder armar su propia bancada congresistas. Es más, algunos de ellos lo abandonaron gracias a su poca popularidad.
Con esto el fujimorismo se fue recomponiendo y de la mano de Jorge Barata, el mandamás de Odebrecht en Perú quien bajo presión viene hablando y esclareciendo el caso en contra de la compañía para que el trabajaba y con ello se viene cobrando la libertad de presidentes y altos mandos políticos no sólo de Perú sino de varios países de América latina en los últimos tres años.
A todo esto se puede saber que Keiko dirige el congreso desde la prisión, y con la presión sobre su cabeza, y al verse sensiblemente disminuido por la falta de eco en el congreso, Vizcarra optó por cerrarlo un año antes.
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