El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, tildó este lunes de «venganza» las acusaciones que lo vinculan con el uso de dinero del narcotráfico e indicó, sobre el caso que su hermano Juan Antonio Hernández enfrenta en EE.UU., que «todo el mundo tiene que asumir su responsabilidad».

«En Honduras siempre he dicho yo lo siguiente: nadie está por encima de la ley. Claro, cuando se trata de alguien cercano, por sangre o cualquier amigo, es un golpe duro. Sin embargo, todo el mundo tiene que asumir sus responsabilidades», afirmó Hernández en una entrevista con Efe en Washington.

El mandatario, que este lunes se reunió en Washington con el secretario interino de Seguridad Nacional (DHS, en inglés), Kevin McAleenan, atribuyó las acusaciones a «una alegación de un narcotraficante a quien todo el mundo en Honduras sabe cuál ha sido el trato» que su Gobierno le ha dado.

«Esta persona alegó que había contribuido con la campaña. Lo que sí dijo es que no era que me había dado a mí el dinero ni a nadie más, sino que ellos habían participado. Tendrá que probar a ver si es cierto eso que ha mencionado», subrayó.

El gobernante explicó que a ese «narcotraficante confeso» le negó continuar con su candidatura a una alcaldía en su país, y que al hermano de este sujeto le pidió la renuncia de un cargo público al llegar al poder.

«Claro que tiene que estar molesto conmigo. Es una especie como de oportunidad de venganza», puntualizó.

Hernández defendió, además, que su Gobierno «tomó decisiones que nunca antes se habían tomado» en Honduras, entre ellas la extradición de más de 20 personas a Estados Unidos.

La Fiscalía de EE.UU. acusó a principios de agosto en un tribunal de Nueva York de tráfico de cocaína a Juan Antonio Hernández en un caso que salpica al presidente hondureño con una conspiración en la que se alega usó dinero del narcotráfico para llegar al poder.

Las autoridades estadounidenses no identificaron al mandatario por su nombre ni han presentado acusaciones en su contra.

En el documento, sin embargo, se refieren al hermano del acusado como CC-4 (Juan Orlando Hernández) y señalan que fue «elegido presidente de Honduras a fines de 2013».

Aseguran además que se destinaron 1,5 millones de dólares para sobornos en apoyo a su campaña y que se compraron regalos y favores a políticos locales a cambio de protección.

Este documento de 49 páginas involucra a otros políticos hondureños, a quienes no menciona por sus nombres pero entre ellos los medios han identificado al expresidente Porfirio Lobo, el conspirador CC-3, según la Fiscalía.

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