El Gobierno sancionó hoy a dos legisladores y al jefe de seguridad del grupo chií libanés Hizbulá en el Líbano por considerar que usan sus posiciones de poder para «facilitar la agenda maligna» de la organización y cumplir las órdenes de Irán.

Los individuos sancionados son el jefe del grupo parlamentario de Hizbulá en el Parlamento libanés, Mohamed Hasan Raad; el legislador Amin Sherri; y Wafiq Safa, el jefe de seguridad de Hizbulá desde 1987, detalló el Departamento del Tesoro estadounidense en un comunicado.

Según el Tesoro, dos de los sancionados -Raad y Safa- forman parte del círculo más cercano al secretario general de Hizbulá, Hasan Nasralá.

«Hizbulá usa sus operaciones en el Parlamento libanés para manipular las instituciones en apoyo de los intereses financieros y de seguridad del grupo terrorista y para reforzar las actividades malignas de Irán», afirmó en un comunicado la subsecretaria para Terrorismo del Departamento del Tesoro, Sigal Mandelker.

El mensaje que Washington quiere enviar con sus nuevas sanciones es que «no existe distinción entre las actividades políticas y violentas de Hizbulá», de acuerdo a la nota.

El Tesoro explicó que ha sancionado a Raad porque, como jefe del grupo parlamentario de Hizbulá, ocupa una posición prominente en el Consejo de la Shura, al que el país atribuye la planificación de las actividades religiosas y militares del grupo chií.

Raad supuestamente también tiene «lazos» con algunos de los empresarios que financian Hizbulá.

El Tesoro considera al Sherri como un «interlocutor» de los intereses de Hizbulá y ha usado el «peso de su puesto» dentro de la organización para «presionar a instituciones financieras» con el objetivo de conseguir financiación y esquivar las sanciones de Washington.

Por último, el Tesoro acusó a Safa de haber aprovechado su cargo dentro del aparato de seguridad de Hizbulá para hacer «contrabando» a través de los puertos y cruces fronterizos del Líbano.

Por ejemplo, dijo el país, Safa ha permitido el tráfico de drogas y armas a través del puerto marítimo de Beirut.

Desde hace décadas, Washington incluye a Hizbulá, aliado de Irán, en la lista de organizaciones «terroristas» e impone a sus dirigentes sanciones económicas.

Como fruto de las sanciones de hoy, quedan congeladas todas las propiedades que los dos legisladores y el jefe de seguridad de Hizbulá pudieran tener en el país, mientras que los estadounidenses y sus empresas no podrán hacer negocios con ellos.

Estas nuevas sanciones se enmarcan en la campaña del Gobierno de Donald Trump para presionar a Teherán e intentar que se siente a negociar un nuevo acuerdo nuclear.

En mayo de 2018, Trump sacó al país del acuerdo nuclear suscito con Irán y potencias europeas para fijar límites al programa atómico iraní; y, ahora, después de un año adhiriéndose a ese pacto, Teherán ha comenzado a romper algunos de sus compromisos, en un intento por presionar a la Unión Europea (UE) para que le ayude.

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