Es cada dia mas preocupante el comprobar la existencia y penetración de ideas socialistas, marxistas-leninistas, entre algunos dirigentes hispanos en USA.

Aunque la Constitución y las ideas democráticas amparan el derecho a opinar, sentir y manifestar todo tipo de ideas, por nefastas que dichas ideas pudieren ser, no por ello es menos preocupante.

Cuando las opiniones son contrarias a un sistema de vida o a la alteración del orden público y del orden establecido, nos tenemos que hacer varias preguntas.

Hasta cuando es permisible que se inculque, por parte de algunos dirigentes el uso de los beneficios aplicables a ciudadanos y résidents permanents a personas indocumentadas?

En ciertos casos se “recomienda”, con la venida al mundo de un nuevo ciudadano, a que la madre ponga en el registro civil la condición de nacido de padre desconocido, al rellenar la casilla perteneciente a paternidad con el fin de que sea el Estado el que se ocupe de su manutención y posteriormente, años después, “recordar” el nombre del padre e inscribirlo como tal en el registro.

O ir inculcando la idea de usar cuantos beneficios estén disponibles sean o no aplicables a esas personas.

Es claro que por muchos años la manipulación de la extrema izquierda del asunto de la inmigracion indocumentada le ha reportado y sigue reportando, pingües beneficios. Por un lado, convocan manifestaciones, con gran difusión de banderas de los países de origen de los manifestantes y por otro lado no realizan presión política sobre la administración federal de turno dado de que, en realidad lo que desean es perpetuar la dependencia hacia ellos de dichos indocumentados y al mismo tiempo, obtener de los gobiernos, locales, estatales y federales, grandes cantidades anuales, sin necesidad de competir, si no que, año tras año, reciben los fondos de sus presupuestos de las entidades anteriormente mencionadas..

Es como si por un lado usaran la bandera de la inmigración ilegal e indocumentada y por otro, políticamente, le fuera rentable su continuidad.

No hemos visto que durante los mandatos de la administración Clinton, ni de Obama fueran resueltos estos problemas.
Al contrario, si durante la administración de Clinton y Obama, no se resolvieron ¿por qué se le exige que Donald Trump lo haga?

En realidad, seamos sinceros, tanto demócratas conservadores como republicanos están realmente preocupados con que la avalancha de nuevos residentes y posteriormente, ciudadanos, traiga consigo una mayor hegemonía de los dirigentes hispanos de extrema izquierda.
Y están en lo cierto. Muchos dirigentes hispanos encuadrados en el Partido Demócrata se comportan y se autodenominan, más como socialistas, que como demócratas.

Tradicionalmente, el Partido Demócrata en EE.UU. siempre fue considerado como socialdemócrata, algo muy diferente a Socialistademocratico.

No nos olvidemos que los extremistas de izquierdas, han infiltrado considerablemente muchas de las ONG que prestan servicios a los hispanos y que en ellas se hacen pasar por demócratas convencidos luchando por los derechos de los indocumentados cuando muchos de ellos en realidad mantienen ideas marxistas leninistas y quieren usar a esos hispanos como Caballos de Troya para implantar el comunismo en USA.

Con la aparición de Alexandria Ocasio-Cortez en la escena política nacional y su tremendo éxito en los jóvenes que no ven en su política ningún peligro para sus aspiraciones y que piensan que el socialismo es la panacea que cura todos los males de la sociedad, existe un verdadero peligro de que se vaya extendiendo entre los hispanos.

El hispano en general, valora su familia, busca un mejoramiento de su economía a través de su duro trabajo y pide acceso a la educación superior para sus hijos.

Eso en sí lo sitúan más entre los republicanos moderados o demócratas conservadores.

¿Por qué entonces tratar de seguir los dictados de un Bernie Sanders o de una Alexandria Ocasio-Cortez?

¿No es ya Biden suficiente liberal, de la rama más liberal de los demócratas?

En estas próximas elecciones, los hispanos tenemos una muy clara elección, por un lado Biden que a nuestro parecer, ya ha tenido, durante los tantísimos años que ha formado parte de la elite del poder, para demostrar su ineficacia e incompetencia así como la gran amistad que le une con la cúpula comunista china, teniendo en todos esos años como senador por Delaware y después por ocho largos años, como vicepresidente de Obama, con amplias oportunidades de ayudar a resolver el drama de los indocumentados, y por otra Donald Trump, que ha venido creando más oportunidades para los hispanos.

¿A quién votar entonces?

¿Biden o Trump?

No creemos que esa sea una respuesta fácil . Biden tiene todo un aparato político detrás de él, hacerlo cambiar sería casi imposible. Si él no decidió hacer algo en beneficio de los hispanos con respecto a los indocumentados durante años anteriores, ¿por qué vamos a creer que ahora lo haría?

Por el contrario, Donald Trump está muy fuerte dentro del partido republicano. De hecho, la inmensa mayoría de los dirigentes republicanos se sienten satisfechos de que Trump sea el candidato de su partido.

Nosotros creemos que los hispanos tenemos una tremenda oportunidad. Si votamos a Trump este se verá forzado a promover programas que no ha tenido oportunidad de hacerlo en estos casi cuatro años de mandato, enfrascado en tratar de reconvertir a EE.UU.en un país de manufacturación y alejarlo de la sociedad de servicios que presidentes anteriores habían conducido al país.
Recordemos que es presidente que más ha cumplido con las promesas efectuadas durante su campana electoral del 2016.

Con su candidatura electoral para su reelección, y con el fin de mostrar una vez más, la “presión” de los grupos de extrema izquierda hispanos, que viendo que su hegemonía sobre el voto hispano se le iba diluyendo, se vieron obligados, a convocar manifestaciones masivas casi desde el comienzo de la era Trump, y ahora volverian a demostrar lo que en realidad son, marxistas/leninistas, un voto a Trump sería lo natural.

No hay cosa que más haya perjudicado los intereses de los hispanos que la masiva aportación de votos latinos a los demócratas sin que los demócratas hayan correspondido de igual forma.

Por ello, en las elecciones presidenciales, un voto hispano para los demócratas, es un voto para la marxista/leninista de Alexandria Ocasio-Cortez y para la lenta, pero cada vez más visible, de la instalación de un EE.UU gobernado por extremistas marxistas/leninistas.

Ahora bien, muchos hispanos, que por una razón u otra, no desean votar a Trump, pero no quieren que su voto sirva para la implantación del comunismo y el incremento de los abortos, dirigidos principalmente contra hispanos y afroamericanos y la restrincion de la libertades constitucionales, solo les queda una alternativa.

O votar por Trump o votar en blanco. Pero votar.

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