El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, anunció este jueves que a partir de la semana que viene desplegará un operativo “masivo” para repartir 1,5 millones de comidas diarias “sanas”, incluyendo entregas en 500 escuelas, a los afectados por la pandemia del COVID-19, que ascienden a una cuarta parte de la población local.

“Estamos centrados en garantizar que ningún neoyorquino pase hambre”, dijo el alcalde en su actualización diaria sobre la crisis del COVID-19, señalando que la ciudad “ha creado una operación masiva en apenas unas semanas y proporcionado 32 millones de comidas desde el comienzo” del brote, pero se va a reforzar ante las previsiones de “inseguridad alimentaria”.

En torno a un millón de comidas serán enviadas a domicilio, con la colaboración del sector del taxi y los conductores profesionales de la ciudad, y otro medio millón de comidas corresponde a los esfuerzos del Departamento de Educación local, que tiene como puntos de entrega 500 escuelas, especificó De Blasio.

El primer edil destacó que dos de los colectivos más afectados son los ancianos y la clase media que se ha quedado desempleadas, y agregó que en torno a dos millones de personas “necesitan comida”, prácticamente el doble de lo que las autoridades habían calculado, lo que supone un cuarto de los ocho millones de residentes de Nueva York.

La responsable del programa de alimentación durante la pandemia, Kathryn Garcia, resaltó que se trata de “comida de emergencia, pero sana y nutritiva”, para la que la ciudad está contando con unos 30 proveedores, entre agricultores, restauradores y organizaciones sin ánimo de lucro, y teniendo en cuenta la diversidad cultural de los residentes.

La ciudad “quiere asegurarse de que cada comida es sana, cumple y excede los requisitos mínimos de proteínas, verduras y granos, que no tiene demasiadas calorías o sodio, y de que llega a tiempo directamente a la puerta”, con opciones especializadas como kósher, halal o vegetariano.

En respuesta a las críticas que había suscitado el programa de alimentación de emergencia en los últimos días, Gracia agradeció el trabajo de los medios para informar de problemas y declaró que “se ha despedido a los proveedores que no cumplían los estándares” y serán sometidos a control de ahora en adelante.

Como anécdota, De Blasio leyó un “poema de agradecimiento” para esos trabajadores esenciales reenviado por una beneficiaria del programa, una mujer de 97 años de Brooklyn llamada Sylvia que recibe comidas kósher.

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