Melania Trump, viajó hoy a Arizona para mostrar su apoyo a los agentes migratorios y conocer de primera mano el funcionamiento de los centros de detención tras la decisión del presidente Donald Trump de cancelar la separación de las familias de indocumentados.

La esposa de Trump visitó las instalaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) adyacentes a la base aérea de Davis-Montham, en Tucson, y posteriormente se desplazó a un albergue para menores en Phoenix. Melania llegó a Tucson sin la gabardina que usó en su visita de la pasada semana en Texas y tantas críticas levantó por el mensaje que tenía impreso (“En realidad no me importa, ¿y a ti?”) y se reunió con jefes locales de varias agencias federales.

Durante su visita, preguntó qué tan frecuentemente los agentes fronterizos encuentran a niños que viajan sin la compañía de un adulto y calificó de “increíble” el caso de un niño de seis años que fue abandonado hace unos días por un traficante de personas en el desierto de Arizona con apenas una botella de Coca Cola y una nota. “Quiero agradecerles por todo su arduo trabajo. Sé lo difícil y peligroso que son sus trabajos diarios”, dijo durante la reunión. “Estoy aquí para apoyarles y ayudar de cualquier manera que pueda”.

A nivel nacional, 1.600 personas, incluyendo 539 en unidades familiares, intentaron entrar ilegalmente al país este miércoles, le explicó Kevin McAleenan, comisionado de CBP. La esposa del presidente recorrió el centro de procesamiento de inmigrantes que hay en estas instalaciones de la Patrulla Fronteriza y donde se encuentran retenidos indocumentados de Guatemala y Honduras, incluidos niños, a la espera de ser transferidos a otras agencias federales en las siguientes 72 horas de ser detenidos.

Melania tuvo la oportunidad de ir a una área común con ocho diferentes salas de detención, donde pudo ver a varios menores, uno de los cuales, se asomó a curiosear y la primera dama le sonrió y le dijo “Hola. ¿Cómo estás?” justo antes de que el pequeño regresara con su joven madre a la celda. El lugar está decorado con dibujos infantiles y un grupo veía la película de dibujos animados “Ferdinand”, mientras otros contemplaron a la primera dama a través de las ventanas de las celdas donde se encuentran detenidos.

Durante la reunión, Michael Humphries, director asistente de la Patrulla Fronteriza Sector Tucson, aseguró a la primera dama que hay muchos “conceptos erróneos” sobre la separación de familias e indicó que, por lo general, esta situación es “corta” y que mientras tanto los inmigrantes reciben un “buen cuidado”. Para reforzar esta idea, relató el caso de una menor de 16 años que fue violada durante su recorrido hacia EE.UU. y que tuvo el bebe mientras se encontraba bajo custodia. En la reunión también participó el ranchero Dan Bell, cuya familia ha sido dueña de un terreno cerca de la ciudad fronteriza de Nogales por más de un siglo y quien dijo que no existe una “bala de plata” para terminar con el problema migratorio.

Entre todos le transmitieron la idea de que se requiere de una combinación de factores como mayor tecnología y presencia de agentes fronterizos y un sistema con “consecuencias” para aquellos que cruzan la frontera de manera ilegal o trafican con drogas. Algo a lo que la primera dama respondió “así será”. Esta visita se produjo días después de que el presidente Donald Trump pusiera fin a una polémica política que llevó a la separación de más de 2.300 menores de sus padres inmigrantes indocumentados.

Tras su visita a Tucson, Melania se dirigió a Phoenix, donde se reunió con responsables de un albergue para menores, quienes le explicaron el proceso que cada niño pasa cuando llega a este centro. Alexia Jo Rodríguez, directora de operaciones del albergue, le dijo que el personal está integrado principalmente por “inmigrantes”, por lo que entienden las necesidades de los menores. “Gracias por cuidar de los niños”, dijo Melania a los trabajadores del albergue, a los que señaló que quería “apoyarlos” en todo lo que pudiera en su tarea de atender a los menores.

Al igual que sucedió la pasada semana en Texas, las visitas de hoy fueron sin anunciar con la intención de evitar protestas de activistas locales, según reconoció a la prensa la portavoz de Melania, Stephanie Grisham. Sin embargo, no pudieron evitar que activistas protestasen en ambas ciudades contra las políticas migratorias de la Administración Trump y la presencia de la primera dama, quien también tuvo la oportunidad de recorrer el “centro de inteligencia” en el que la Patrulla Fronteriza coordina sus operaciones de vigilancia.

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