Cuando a Marcel McClinton le preguntan por qué un joven de 18 años como él quiere ser concejal de Houston (Texas) su respuesta es inmediata: la juventud no impide el querer mejorar las cosas, como endurecer los requisitos para comprar las armas de alto calibre que casi le cuestan la vida.

«Hay que eliminar el estigma de que los jóvenes no somos adultos y que las leyes municipales nos afectan solo cuando cumplimos la mayoría de edad. No es así», responde este joven recién graduado de secundaria a uno de los ciudadanos que le interpelan en un foro de candidatos municipales de la cuarta mayor ciudad de EE.UU.

McClinton acude a la convocatoria de cuanto evento público exista con el objetivo de dar a conocer sus propuestas, ganar adeptos y convencerlos a que voten por él en los comicios del próximo 5 de noviembre, en los que se elegirá al nuevo cabildo, incluido al alcalde de Houston.

Uno de los objetivos principales de su plan de gobierno está relacionado con la lucha en contra de la violencia generada por las armas de fuego y la regulación legal existente en el estado de Texas, con una de las restricciones más laxas del país.

El tema para McClinton es muy personal. En 2016, cuando tenía 14 años, sobrevivió a un tiroteo ocurrido en el estacionamiento y en los negocios aledaños a su iglesia en Houston.

«El atacante disparó sin cesar por casi una hora con un rifle R-15 a los transeúntes», recuerda en entrevista con Efe McClinton, que ayudó a que a un grupo de niños buscase refugio y mantuviese la calma hasta que los disparos cesaron.

El atacante, que mató a una persona y dejó varios heridos de bala, entre ellos a agentes del orden, falleció durante un fuego cruzado con la policía.

El trauma producido por ese suceso y los tiroteos ocurridos en varios puntos del país, especialmente el de Parkand (Florida) y el de Santa Fe en Texas, fueron el motor para que McClinton se inclinara por el activismo a favor de una reforma sobre las armas de alto calibre.

También fueron el impulso para organizar en Houston una marcha multitudinaria en las calles de la ciudad con una participación de más de 15.000 personas para protestar por la «inacción de nuestros gobernantes ante una posible reforma legislativa».

De hecho, McClinton se ha convertido en el primer integrante del movimiento estudiantil contra las armas March for Our Lives, surgido tras la matanza de la escuela secundaria de Parkland, que anuncia su candidatura a un puesto público.

Desde entonces ha recibido apoyo público por parte de varios grupos de acción política y del aspirante presidencial demócrata Beto O’Rourke.

«Cuando se enteró de mis pretensiones me deseó buena suerte y dijo confiar en mi liderazgo», explica McClinton, que colaboró con la campaña de O’Rourke en la que perdió contra el republicano Ted Cruz en una ajustada contienda por un escaño en el Senado federal.

Otro que ha confiado en sus cualidades es el alcalde de Houston, Sylvester Turner, que nombró a McClinton como miembro de la Comisión Municipal en Contra de la Violencia por las Armas, junto con profesionales de la salud, docentes y miembros de organizaciones civiles.

La comisión ya ha elevado algunas recomendaciones a la Legislatura estatal de Texas, que van desde la creación de leyes que restrinjan el acceso a la compra de armas hasta destinar más presupuesto a los programas de salud mental.

Pero las propuestas de este joven de madre alemán y padre estadounidense van más allá y su plataforma política está basada también en mitigar los efectos de las inundaciones que azotan la región y los daños estructurales a las calles y las viviendas cada vez que llueve de forma ininterrumpida.

«La ciudad necesita de espacios verdes que sirvan como centros de esparcimiento y a su vez como estanques que retengan el agua de las lluvias para contrarrestar el pobre estado de los alcantarillados», sostiene McClinton.

También propone mejorar la educación infantil en Houston, con mayores incentivos para programas dirigidos a estudiantes preescolares.

Pero para poder materializar esos planes, McClinton deberá derrotar en noviembre a sus rivales de turno, entre ellos al actual concejal Michael Kubosh, en el cargo desde 2014.

Según McClinton, su contendiente le ha aconsejado a través de una entrevista concedida a un medio local que desista de su participación electoral y que mejor aproveche y se concentre en una carrera universitaria.

McClinton agradece el gesto de los que desean que primero estudie una carrera profesional y, luego, con el fervor que lo caracteriza, busque postularse a un cargo público. Pero parece que nadie le hará cambiar de opinión.

«La mayoría de los concejales tiene un trabajo a tiempo completo fuera de sus deberes municipales. El mío será ser uno de los próximos concejales y al mismo tiempo ir a la universidad», dice.

Déjanos tu opinión

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here