“América para los americanos” Célebre frase emitida por el presidente James Monroe el 2 de Diciembre 1823. Cuando esta frase se ha prestado a múltiples interpretaciones desde el mismo día de su pronunciamiento por el presidente James Monroe, nunca ha estado más activa en la mente de analistas políticos que en los tiempos en que corremos.

La fuerte penetración económica y política china, rusa e iraní en países como Cuba, Venezuela, Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú, México y Brasil es altamente alarmante, no solo para el libre comercio y las libertades de dichos países así como del resto que conforman Latinoamérica sino, a su vez, para la seguridad, libertad e intereses del propio EE.UU.

Si con escasos precedentes EE.UU. ha mantenido a lo largo de los años una política que, a nuestro juicio ha sido totalmente equivocada, esa política con ausencia de políticas claras y directas, está siendo aprovechada por países tan dispares como son China, Rusia e Irán, pero con un denominador común que les une, su arraigado odio hacia EEUU y sus deseos de apoderarse de las innumerables riquezas que yacen en las tierras latinoamericanas.

Siempre hemos sostenido y manifestado, a quien se haya tomado el tiempo de escucharnos, del gran error de la política norteamericana desde su independencia de la Gran Bretaña hasta la época actual, ha sido sus escasas y pésimas políticas hacia la inmensa mayoría de los países latinoamericanos.

Si en 1945, Rusia no se apoderó totalmente de Alemania fue gracias al famoso Plan Marshall, Ese mismo Plan debería de haber sido implantado, con peculiaridades propias de cada país, en todos y cada uno de los países latinoamericanos.

Si en la época del presidente Johnson, en lugar de enviar a medio mundo voluntarios del Peace Corps, se hubieran abierto los mercados latinoamericanos para las inversiones y el mercado norteamericanos, ahora no tendríamos la amenaza y el peligro chino, ruso e iraní.

Si en la administración de Nixon en lugar de abrir las puertas de China a las grandes multinacionales que, en su mayoría, anteponen sus intereses a los colectivos de los EEUU, ahora no nos veríamos abocados a enfrentarnos al gran peligro que representan los intereses chinos, rusos e iraníes para nuestros propios intereses, abriendo para ellos, como es el caso chino, la oportunidad de que el propio partido comunista chino a través de empresas controladas y propiedad del estado, haya invertido en ingentes empresas norteamericanas de mayor o menor importancia para la seguridad de los EEUU.

Remontándonos a épocas más recientes, EE.UU ha estado sumamente ocupados en ayudar a resolver problemas de otras escalas geográficas con ignorancia de las que más afectan a nuestro intereses, Latin America.

La manera de parar la ingente y creciente venida de indocumentados principalmente procedentes de El Salvador, Guatemala y Honduras, no son muros ni barreras, si no una comprehensiva política de inversiones a gran escala en dichos países que, con ello, haga innecesaria la inmigración masiva de personas que, en su mayoría, proceden de sectores agrícolas.

¿Nos hemos puesto a pensar como es que prácticamente la inmigración ilegal hacia los EE.UU por parte de ciudadanos de Costa Rica y Panamá es inexistente?

Cuando hace 200 años la fragmentación del Imperio Español en tantísimos estados, los cuales, en su mayoría, tenían poco en común excepto idioma e historia y era importante para nuestros intereses, en la actualidad esa fragmentación trabaja en nuestra contra por facilitar más fácilmente en sus respectivos países la penetración y control por parte de intereses contrarios a los intereses de latinoamericanos y estadounidenses.

Es triste y lamentable ver la poca visión política por parte de algunos dirigentes de ambos partidos, demócratas y republicanos, al no aprovechar la situación estratégica, lingüística y cultural de Puerto Rico con respecto a la relaciones con países de Latinoamérica.

Cuando el mundo se está convirtiendo en bloques, EEUU necesita urgentemente ayudar a la creación de un nuevo bloque, denominado Hispanidad, que conjuntamente con los 60 millones de hispanos parlante estadounidenses den un respaldo político y económico para impedir y rechazar la penetración de China, Rusia y Latinoamérica.

Poco van a poder hacer por sí solos los países centroamericanos. Países como Bolivia, Argentina, Brasil y México están recibiendo ingentes inversiones de China que harán que China se vaya apoderando poco a poco de los intereses e industrias de esos países.

¿Nos hemos preguntado el por que ni China ni Rusia ni Irán hacen inversiones sustanciosas en Cuba?

La respuesta es simple, Cuba solo les interesa como una piedrita dentro del zapato de EE.UU., Cuba no tiene recursos naturales. La industria cubana es prácticamente inexistente y prefieren usar a Cuba como Caballo de Troya en su penetración de Latinoamérica y en su penetración ideológica.

Aun cuando abogamos por una Hispanidad en Latinoamérica donde participen España y EE.UU, esa Hispanidad respetaría las idiosincrasias naturales entre distintos países conformándose como una copia mejorada de la Unión Europea dándose entre si un mercado libre entre sus miembros capaz de competir económicamente con cual otro bloque,

En muchos círculos políticos norteamericanos, a lo largo de los años el aumento de la población hispana en EE.UU se ha visto con suspicacia, en la actualidad se han convencido de que el incremento de la población hispana con relación a blancos, afroamericanos y orientales, es imparable. Hagamos de ello algo beneficioso para todos, uniendo a esa masa ingente de ciudadanos latinoamericanos con españoles y norteamericanos, donde el potencial humano y económico será indisputable.

La única preocupación sería la misma de ahora, impedir la penetración de ideas marxistas-leninistas entre la población hispana de EE.UU, ideas impulsadas por algunos dirigentes de ONG hispanas que utilizan a la población hispana para incrementar sus raíces ideológicas marxistas-leninistas. Su no evitación sería un mayor problema para la seguridad e intereses de EEUU que los que hoy representan China, Rusia e Irán en Latinoamérica.

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