Liduvina Magarín, viceministra para los Salvadoreños en el Exterior, concluyó hoy una visita a las ciudades tejanas de El Paso, Laredo y McAllen, fronterizas con México, con el objetivo de verificar las condiciones en las que se encuentran los inmigrantes que llegan de su país.

Magarín también sostuvo encuentros con autoridades de Estados Unidos y recabó información sobre las familias que fueron separadas en la frontera sur, informó hoy en un comunicado la Embajada salvadoreña. La responsable se reunió con los funcionarios consulares de El Salvador, Guatemala y México, con el fin de fortalecer las alianzas y los mecanismos de colaboración en el ámbito migratorio entre estos Estados, e hizo un recorrido por el albergue LSSS Hope, donde se encontró con menores salvadoreños en proceso de reunificación familiar. «Hemos llegado a dar nuestra solidaridad, apoyo y compromiso para trabajar en función de que familias sean reunificadas lo más pronto posible», apuntó.

«En las visitas a centros de detención y albergues se habla con compatriotas y se verifica que tengan las condiciones mínimas elementales. Las autoridades de EE.UU, han dado acceso», afirmó la viceministra. Por otra parte, la funcionaria indicó que las familias que han sido separadas «no están solas» y tienen el apoyo de «la red consular salvadoreña» en su proceso de reunificación. La representante del Gobierno salvadoreño visitó el Centro de Atención de Mujeres en Nuevo Laredo, donde conversó y comprobó los casos de 100 compatriotas, cuatro de ellas separadas de sus hijos. «Estamos contactando a las madres para saber dónde están sus niños y niñas, y ayudándoles a comunicarse», manifestó.

Magarín también se dirigió al Centro de Procesamiento conocido como Úrsula, en McAllen, donde dialogó con representantes de la Patrulla Fronteriza sobre los mecanismos de reunificación de las familias separadas por la política de «tolerancia cero» impulsada por el presidente, Donald Trump. En el Paso visitó el albergue Upbring, donde conversó con cuatro niñas y un niño salvadoreño alejados de sus familias. Del mismo modo, llegó al Centro BCFS de El Tornillo, fronterizo con la urbe de Guadalupe, México, para constatar las condiciones y estado de salud de los 40 jóvenes salvadoreños ahí ubicados. Desde que Trump impusiera esta política, alrededor de 2.500 niños han sido separados de sus padres al llegar a suelo estadounidense por la frontera sur, en su mayoría provenientes de El Salvador, Honduras y Guatemala.

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