La solución a las irregularidades electorales en EE.UU. están a la vista

0
307

Desde el día de las elecciones, cuatro preocupaciones diferentes han puesto en duda la legitimidad de las elecciones presidenciales de 2020. Ellas son el fraude, la seguridad de las máquinas, el software de votación y las violaciones de los códigos electorales estatales. Una serie de casos judiciales presentados por el presidente Donald Trump y sus votantes buscan una intervención judicial para vencer la votación, pero hasta ahora con un éxito muy limitado.

Los legisladores republicanos en varios estados -que aún se podría decir no estaban definidos oficialmente- han solicitado al secretario de Estado que audite los resultados antes de que sean certificados. Sin embargo, como quedó demostrado en el recuento en Georgia, el hecho de permitir que los funcionarios electorales supervisen el proceso no genera más confianza en el resultado.

Hay una solución a este lío, pero requiere que los legisladores estatales recuerden que Estados Unidos es una república y que, bajo el sistema constitucional que se maneja, ellos tienen la autoridad exclusiva para nombrar electores como mejor les parezca. Para dejarlo en claro, la llamada Cláusula de los Electores de la Constitución, Artículo II, Sección 1, Cláusula 2, establece esta autoridad al disponer: “Cada estado nombrará, en la forma que su Legislatura pueda ordenar, un número de electores, igual al número total de Senadores y Representantes a que el Estado pueda tener derecho en el Congreso”.

Si bien todas las legislaturas estatales han optado por nombrar electores basándose en el voto popular del estado (o distritos en el caso de Nebraska y Maine), la Constitución no prevé el nombramiento de electores por voto popular, dejando en su lugar la forma de selección a las legislaturas de cada estado.

La Corte Suprema hizo hincapié en este fundamento hace más de un siglo definiendo: “La cuestión que tenemos ante nosotros no es una cuestión de política, sino de poder, y aunque la opinión pública ha llevado gradualmente a todos los Estados a la búsqueda de un sistema uniforme de elección popular por boleta general, ese hecho no tiende a debilitar ”la realidad de que anteriormente, las legislaturas estatales elegían a los electores por una variedad de métodos, incluido el nombramiento por voto legislativo”.

Las acusaciones de fraude deberían preocuparnos. Estas afirmaciones pueden parecer increíbles, pero se vuelven más plausibles con cada caso probado de fallos informáticos. En Michigan, por ejemplo, el hecho de que un condado no actualizara el software provocó que se contabilizaran aproximadamente 6.500 votos de Trump para Biden hasta que se descubrió el error. Si bien el secretario de Estado afirma que el error fue único y que eso no ocurrió antes ni ocurre en ningún otro estado, los ciudadanos de Michigan como los de cualquier otro estado merecen garantías de que eso es cierto. De manera similar, un conteo manual en un condado de Georgia reveló un problema informático que le costó a Trump otros 800 votos.

Las legislaturas estatales no deben dejar estas preocupaciones al secretario de Estado, sino que deben iniciar y supervisar sus propias auditorías del hardware y software de las elecciones junto con una investigación de las violaciones de la ley electoral y otras denuncias de fraude. Hoy en día y viendo como en países alrededor del mundo se dan estas irregularidades -basta con mirar a Venezuela, Bielorrusia o Bolivia por nombrar algunos- cualquier cosa menos dejará a la mitad de Estados Unidos cuestionando la legitimidad de las elecciones de 2020.

Después de una investigación total sobre estos temas, las legislaturas estatales deben votar para nombrar directamente a los electores que consideren oportuno. Esa votación podría, o no, coincidir con el resultado preferido de aquellos que buscan una auditoría de la elección.

Sin embargo, dado que a quienes los norteamericanos conocen como los Padres Fundadores, que fueron los creadores de la patria, otorgaron a las legislaturas estatales la máxima autoridad para nombrar electores. Al nombrar directamente a los electores, las legislaturas harán que cualquiera de los resultados sea constitucionalmente legítimo. Entonces, cuando esos legisladores estén listos para la reelección, tendremos una idea de la verdadera voluntad del pueblo.

 

 

Déjanos tu opinión