Bernie Sanders, senador estadounidense, se enfrenta a un dilema tras su última derrota en las primarias en Estados Unidos: ¿Debe abandonar la carrera demócrata a la Casa Blanca y unir al partido en torno al exvicepresidente Joe Biden, o seguir con su revolución para desplazar el debate hacia la izquierda?

Tras el duro golpe del martes, cuando Biden ganó las primarias en Florida, Illinois y Arizona, Sanders se lo está pensando y, de momento, se dedicará a “tener conversaciones con sus simpatizantes para evaluar su campaña”, anunció este miércoles en un comunicado su jefe de campaña, Faiz Shakir, quien no ofreció detalles sobre hasta cuándo durarán las deliberaciones internas.

“A corto plazo, él (Sanders) se enfocará en la respuesta del Gobierno al brote de coronavirus y en garantizar que nos ocupamos de las personas trabajadoras y los más vulnerables”, añadió Shakir.

RUMORES SOBRE UNA SALIDA
Horas después de que Sanders anunciara que estaba evaluando el futuro de su candidatura, comenzaron los rumores sobre su posible salida de la carrera electoral.

Enseguida, el director de Comunicaciones de la campaña, Mike Casca, desmintió los rumores, aseguró que eran “falsos” y reiteró que Sanders no había suspendido su campaña y que estaba simplemente estudiando su continuidad. “Nada ha cambiado desde el comunicado que publicamos esta mañana”, aseveró.

En los últimos días, algunos demócratas, como el exsecretario de Trabajo Robert Reich, habían pedido con mayor énfasis la salida de Sanders, mientras que la campaña de Biden sigue siendo muy cuidadosa para no contrariar a los simpatizantes del senador y, al mismo tiempo, intentar captarlos para su causa.

LA REMONTADA ES CASI IMPOSIBLE
Matemáticamente, Sanders todavía no ha sido eliminado, pero la remontada es casi imposible puesto que tendría que ganar por un amplio margen en los estados que todavía no han celebrado primarias y que, en algunos casos, las han retraso para frenar la expansión del coronavirus.

“La historia ya está escrita”, dijo a Efe el estratega demócrata José Parra, quien consideró que “lo único que le queda a Sanders es tratar de mover la agenda hacia la izquierda”.

En opinión de este experto, que trabajó como asesor de comunicación hispana en la campaña de Barack Obama en 2012, a Biden tendría que ocurrirle “algo catastrófico” para que Sanders pudiera ganar.

Además, el coronavirus ha arrebatado a Sanders su mejor herramienta para recuperarse: la capacidad de movilizar a miles de voluntarios, llenar pabellones y hacer resonar sus paredes con palabras olvidadas en el discurso público en Estados Unidos, como revolución u oligarquía.

Desde hace días, la campaña se ha desplazado a internet, donde Biden y Sanders conversan con los votantes, pero son incapaces de conseguir el impacto del “cara a cara” tan importante en las elecciones.

EL CORONAVIRUS Y LA SANIDAD UNIVERSAL
Una de las razones por las que Sanders podría elegir quedarse en la carrera demócrata reside en la crisis del coronavirus y la forma en que, a su juicio, ha mostrado la necesidad imperativa de un modelo de sanidad público que garantice el derecho de todos los ciudadanos a una atención médica.

Este domingo, en un debate televisado con Biden, Sanders aprovechó para destacar las diferencias entre ambos: el senador apuesta por un modelo público llamado “Medicare for all” y que suprimiría las aseguradoras privadas, mientras que su rival solo quiere cambios moderados en el modelo vigente.

Anoche, Sanders no ofreció un discurso después de que se dieran a conocer los resultados, como hizo Biden, sino que antes de que cerraran los colegios electorales publicó una lista de propuestas para hacer frente al coronavirus, entre las que figuraba una ayuda de 2.000 dólares a cada estadounidense.

Ya en 2016, Sanders perdió frente a Hillary Clinton, su entonces rival en las primarias demócratas, pero logró hacerse con otro tipo de victoria al lograr desplazar el debate hacia la izquierda, y apadrinó a una nueva generación de jóvenes, como la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, que aspiran a obtener grandes cambios para acabar con la corrupción de la vida política.

¿Podría repetirse la historia? De momento, el futuro de Sanders sigue siendo una incógnita. Aún quedan tres semanas para las próximas primarias, que se celebrarán en Alaska, Hawái, Wyoming y Wisconsin.

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