Desde mi Atalaya – Jose Bejarano
Qué duda cabe de que dentro del cuerpo de la Guardia Civil y de la Policía Nacional la inmensa mayoría sueñan con que un día, muy próximamente, sus anheladas y justas aspiraciones de ver sus salarios y emolumentos equiparados a los de las policías autonómicas y algunas locales, se vuelvan una auténtica realidad.
Sin embargo, para que los sueños puedan convertirse en realidad se tienen que dar las voluntades políticas para conseguir esa esperada realidad.

Si el PSOE y PODEMOS aspiran a construir una sociedad más justa e igualitaria, lo cual es evidente de que es una más de sus cientos de mentiras, lo primero que habrían hecho al llegar al gobierno sería hacer una realidad la equiparación salarial de las fuerzas de seguridad del Estado.

Pero seamos sinceros, esa equiparación no se produce por algo muy básico y concreto. No por el incremento de los costos económicos que ello acarrea, si no porque tanto dentro del PSOE como de PODEMOS, odian y temen, por igual, a la Guardia Civil y ese profundo malestar hacia ella hace que tampoco la Policía Nacional vea una realidad su equiparación al estar ambas ligadas entre sí con las mismas expectativas.

De todos es sabido que la Guardia Civil, además de formar parte de una policía judicial, al igual que la Policía Nacional, dependiendo, en cuanto a situaciones procesales penales, de jueces, audiencias y fiscales, los guardias civiles son parte del estamento militar y se rigen y funcionan de acuerdo con su propio estatuto profesional.
De esa supeditación a la disciplina militar se han válido, tanto los gobiernos del PP como los del actual PSOE/PODEMOS, para amordazar las voces de los guardias civiles.

Como bien dice la frase de Paulo Coelho, “el Mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños”, hay que ser fuertes y audaces para conseguir los sueños y para ello no hay que cejar en el empeño.

Con tanta presión en las calles como consecuencia de las algaradas de la extrema izquierda promovidas, fomentadas y asesoradas por el mismísimo ex-vicepresidente del gobierno, el fatídico traidor vendido a los servicios de inteligencia de Irán, Venezuela y Cuba, el bien llamado rata y coletas (ahora moños). No sería nada extraño que miles de guardias civiles y policías nacionales sufrieran efectos psicológicos que les obligasen a estar de baja por varios días o semanas.

Es bien sabido que en las comandancias de una forma, a nuestro entender, ilegal, se retira el arma a los guardias civiles que están dados de baja, pero entendemos que el gobierno se vería en un serio aprieto para retirar el arma a cientos o miles que, como consecuencia de los traumas propias de los tiempos en que nos encontramos se vean obligados a darse de baja del servicio activo. La retirada del arma no deja de ser una forma de presión para paliar la torpeza y desidia de la Sanidad Militar a la hora de cumplir con lo que establece a Disposición Adicional Quinta de la Ley de la Carrera Militar en cuanto al control de la incapacidad temporal dentro del estamento militar.

España tiene una deuda impagable con la abnegación y responsabilidad que, día a día, demuestran los miembros de la Guardia Civil y Policía Nacional a pesar de los desprecios y humillaciones que, casi a diario, reciben del gobierno socialista, marxista y estalinista de Pedro Sanchez.

Cuando en cualquier otro país Pedro Sánchez con sus acciones y omisiones, estaría enjuiciado y en prisión, en España ha conseguido secuestrar un PSOE que ha pasado de ser un Partido social demócrata en la etapa de Felipe González y Alfonso Guerra a ser un Partido que pacta con etarras, independentistas y traidores a la Unidad de España.

Creemos imaginarnos como el coronel Pérez de los Cobos se podrá sentir al servir bajo un gobierno que cuenta con el apoyo y sostén de elementos etarras con los cuales Pérez de los Cobos, en su día y cumpliendo con su deber profesional mantuvo una lucha clara y abierta.

Aunque sabemos de sobra que la derecha española se ha caracterizado por su cobardía política y su insolencia y a veces despotismo de los que no se encuentran dentro del orden constitucional. También es cierto que, si los comparamos con los postulados, pensamientos y acciones de la izquierda y extrema izquierda, son unos “angelitos”. Ejemplo, la corrupción de unos y de otros.

Como se sentirán guardias civiles y policías nacionales, a los que se les niega el derecho de percibir las mismas cantidades mensuales que policías autonómicos de Vascongadas y Cataluña, cuando políticos del PSOE andaluz después de apropiarse de casi mil millones de euros no están cumpliendo prisión y ellos, cumpliendo con su deber y sentido profesional, trabajan y arriesgan sus vidas, sin que, el gobierno al que sirven, los aprecien y reconozcan.

Para nosotros, los componentes de Jose Bejarano, los Bejaranos, tanto militares como policías y guardias civiles, como funcionarios de prisiones y trabajadores de distintas oficinas de políticos, nos damos buena cuenta de la corrupción existente en España y el estado fallido en que se encuentra en la actualidad. Vamos, que España, en la actualidad, es poco más que Somalia.

Por todo ello, alentamos a que más y más miembros de la Guardia Civil y Policía Nacional así como militares y otros funcionarios estatales, autonómicos y locales se unan a los Bejaranos reportando, de una forma confidencial las injusticias y corrupciones de las que sean testigos, usando para ello correos electrónicos que abran por una sola vez para contactar con Jose Bejarano y que aparezcan dichas denuncias sin exponer nombres ni carreras profesionales.

Jose Bejarano se solidariza con las aspiraciones de guardias civiles y policías nacionales y anima a sus distintas asociaciones a que contacten con él.
Recuerden, Jose Bejarano desde Washington DC contempla, entiende y apoya las justas reivindicaciones salariales y de mejores medios, para efectuar con mayor efectividad, sus funciones profesionales policiales.

Ni que decir tiene que la confidencialidad está garantizada por las Leyes que rigen en EEUU y el sigilo profesional al que está sometida la profesión periodística.

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
Political Hispanic no se responsabiliza del contenido de los artículos de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

Déjanos tu opinión