Los diplomáticos chinos en el país deberán informar con antelación al Departamento de Estado de cualquier reunión oficial que planeen mantener aquí a partir de ahora, informó este miércoles el Gobierno del presidente Donald Trump.

Con esa medida, el Departamento de Estado busca “igualar el terreno” entre las condiciones en las que desarrollan su trabajo los diplomáticos estadounidenses en China y los chinos en Estados Unidos, con el objetivo de presionar a Pekín para que otorgue más libertad a los funcionarios que están en su territorio.

“A partir de hoy, vamos a requerir que todas las misiones extranjeras de la República Popular de China (su embajada y sus consulados en Estados Unidos) tengan que notificar al Departamento de Estado con antelación de sus reuniones oficiales”, explicó un alto funcionario en una rueda de prensa telefónica.

El requisito afecta a los encuentros “con funcionarios estatales, locales y municipales” del país, así como a “las visitas oficiales a instituciones educativas y de investigación”, precisó la fuente, que pidió el anonimato.

El funcionario aseguró que, en China, los diplomáticos estadounidenses no solo tienen que avisar que planean mantener esas reuniones, sino que “están obligados a pedir permiso y a menudo se lo deniegan”.

La nueva medida “no exige que ningún funcionario chino obtenga permiso del Departamento de Estado” para mantener reuniones, sino que “simplemente pide que se notifique” a esa agencia diplomática antes de cualquiera de esos encuentros, matizó.

“Lo que estamos tratando de conseguir es acercarnos más a una situación recíproca, con el efecto deseado de que el Gobierno chino proporcione un mayor acceso a nuestros diplomáticos en China”, afirmó el funcionario.

La relación entre Washington y Pekín se ha debilitado este año debido a la guerra comercial lanzada por Trump, y la tensión se agudizó este mes por la decisión del Gobierno de sancionar a una treintena de funcionarios y empresas chinas por su vinculación con la represión de los uigures y otras minorías musulmanas en China.

Pero la fuente aseguró que la medida relacionada con los diplomáticos “lleva trabajándose ya desde hace tiempo”, y no está relacionada con los otros picos de tensión en la relación.

“Esta acción es una respuesta a lo que hace el Gobierno chino para limitar las interacciones de nuestros diplomáticos (…). Queremos que les permitan relacionarse libremente con líderes provinciales y locales, universidades chinas y otras instituciones educativas y de investigación”, subrayó la fuente.

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