El Fondo Monetario Internacional (FMI) aumentó hoy sus previsiones de crecimiento nacional de 2,3 % a 2,6 %, aunque alertó que la expansión económica es «desigual» e incluye «problemáticos» indicadores sociales como la elevada tasa de pobreza.

«El desempleo está en niveles no vistos desde finales de la década de 1960 y los ingresos salariales y de los hogares están aumentando. Esto está ocurriendo en un momento en el que las presiones inflacionarias en EE.UU. están muy controladas», indicó Christine Lagarde, directora gerente del FMI, en rueda de prensa para presentar la revisión anual de la economía estadounidense.

La revisión al alza de las proyecciones económicas de abril, que también afecta a las de 2020, con un crecimiento estimado del 2 % frente al 1,9 % previo, confirma la solidez de la primer economía mundial pese a la actual guerra comercial con China y las amenazas a México.

«La expansión fiscal aplicada en 2017-18 con reducción de impuestos y un aumento tanto en el gasto de defensa como el de no defensa ha ayudado a llevar el crecimiento al 2,9 % en 2018. Sin embargo, a medida que los efectos del impulso fiscal se diluirán en los próximos años, el crecimiento tornará al potencial (de cerca de 1,75 %)», señaló el informe de revisión anual de la economía nacional del Fondo.

El FMI advirtió, no obstante, que «una profundización de las disputas comerciales actuales o un abrupto revés de las recientes animadas condiciones en los mercados financieros representa riesgos sustanciales a la economía de EE.UU. (con simultáneos efectos negativos de contagio)».

Lagarde reiteró que «nadie gana una guerra comercial» al subrayar que todas las partes implicadas «sufren».

La directora gerente insistió esta semana que la solución de las disputas comerciales debe ser una «prioridad inmediata» en la cumbre presidencial del G20 de finales de mes en Japón, si no se quiere poner en riesgo el crecimiento global.

Aunque los economistas coinciden en los efectos negativos de estas disputas, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha hecho oídos sordos a estas advertencias al recalcar la «fantástica» salud de la economía del país.

En mayo, elevó los aranceles impuestos a miles de productos importados de China del 10 % a 25 % y la pasada semana amenazó con un gravamen del 5 % a todas las importaciones procedentes de México.

Si bien los números macroeconómicos son positivos, el informe ofrece un sombrío panorama sobre los «problemáticos» indicadores sociales y los desafíos a medio plazo en Estados Unidos.

Lagarde subrayó que «la esperanza de vida se ha reducido en los últimos años, la polarización de la riqueza y los ingresos ha aumentado, y la movilidad social se ha ido erosionando».

De hecho, el reporte de la institución financiera internacional menciona que la tasa de pobreza sigue a los niveles previos a la crisis financiera, y que actualmente casi 45 millones de estadounidenses viven en la pobreza.

Por otro lado, el Fondo llamó de nuevo la atención sobre «la senda insostenible» de ascenso en la que se encuentra la deuda nacional, que se encuentra actual en cerca del 80 % del Producto Interior Bruto (PIB).

Para ello, recomendó que «cualquier exitoso paquete de reforma incluirá pasos para encarar los esperados aumentos en el gasto de sanidad y seguridad será necesarios aumentar los impuestos indirectos e instaurar una tasa federal a las emisiones de carbono».

Por último, Lagarde consideró «apropiada» la pausa aplicada por la Reserva Federal (Fed) en su ritmo de ajuste monetario y apuntó que futuros alzas en los tipos de interés, actualmente entre el 2,25 % y 2,5 %, hasta que «no se vean mayores señales de inflación salarial o en los precios que las que actualmente se ven».

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