El 3 de Noviembre del presente año habrá elecciones presidenciales en EEUU. Las elecciones hasta el 2012 seguían un patrón heredado de décadas de historia electoral. En 2016 se produjo la primera elección disruptiva desde la de Kennedy 1960.
Un empresario, Donald Trump, que había acariciado varias veces la idea de ser candidato, saltó a la arena electoral, y con un estilo duro arrasó a sus rivales republicanos.

Contra todo pronóstico, venció a Hillary Clinton. Cada diez años se producen cambios sociales. En EEUU, en la última década ha habido algunos significativos: mayor pluralidad racial debido a la inmigración, con fuerte peso de los hispanos, afroamericanos y asiáticos. Los blancos son mayoría, aún, pero cada vez menos. El segundo cambio importante es el mayor peso de la mujer en todos los ámbitos.

El tercero es la irrupción del socialismo en América. Incluso del comunismo. Los tres factores y otros muchos más han agrupado al electorado conservador en torno a Trump, porque esos fenómenos le asustan y piensa que Trump es su defensor. Hace pocos años el comunismo estaba prohibido y el socialismo era una rareza; ni Clinton ni Obama se consideran socialistas.

El poder ejecutivo Presidencia y el legislativo Congreso son elegidos por separado. La elección presidencial debe tener lugar el mismo día en todo el país; las elecciones al Congreso ocurren junto con las presidenciales, cada cuatro años, y como parte de las llamadas elecciones intermedias, dos años después. El Congreso tiene dos cámaras: el Senado y la Cámara de Representantes.

En las elecciones del 3 de noviembre serán también electos 13 gobernadores 11 de estados y dos de territorios, en este caso Puerto Rico y Samoa, junto al binomio presidente /vicepresidente, 35 senadores y 435 representantes. En la actualidad, el Partido Republicano controla la Presidencia, el Senado 53 versus 47 y las gobernaciones 26 versus 24, mientras que el Partido Demócrata controla la Cámara de Representantes, con una ventaja de 37 escaños.

La política actual está en manos de viejos, dice Obama. Se aplica a Trump y a varios demócratas: Joe Biden, Bernie Sanders y Elisabeth Warren tienen en común una edad avanzada y, en el caso de Sanders y Warren, ambos comparten además una visión socialista de América. Warren quiere acabar con el capitalismo americano.

Para poder ganar elecciones en Estados Unidos hay que ser conocido. Ellos lo son. También lo es el último en sumarse a la carrera electoral demócrata, Michael Bloomberg, exalcalde de Nueva York y dueño de un grupo mediático. Solo un millonario es capaz de batir a Trump, dice Bloomberg de sí mismo, sin embargo y a pesar de gastar en su campana una verdadera fortuna, fracas estrepitosamente en su intento.

Hoy es imposible anticipar el resultado electoral. Trump ganaría hoy a cualquier candidato. Los demócratas han dicho que quieren evitar a toda costa que el presidente se presente a las elecciones. Una cosa es evidente los republicanos están unidos en torno a Trump; los demócratas tienen varias sensibilidades ideológicas.

El Partido Democrata de hoy, no tiene nada que ver con el tradicional, de ser un partido con fundamentos sociales se ha convertido, secuestrado por socialistas y comunistas, en una correa de transmission del Nuevo Orden Mundial, el cual quiere destruir naciones, espezando por Estados Unidos.

Solo un Presidente de character fuerte, tal y como lo es Trump puede revertir la tendencia que ha estado imponiendo Obama y su Partido Demócrata.

En estas condiciones, con personajes como Pelosi, Schiff, Nadler, Ocasio, Grijalva y compañia, un voto para los demócratas es un voto para el Nuevo Orden Mundial y para la destruccion de calles y negocios en ciudades controladas por democratas, tal y como ha ocurrido en los pasados días.

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