La ministra española de Economía en funciones, Nadia Calviño, dijo hoy estar «esperanzada» de que la Administración del presidente Donald Trump suspenda los aranceles a los bienes europeos por valor de 7.500 millones de dólares que entrarán en vigor esta medianoche, aunque reconoció que es «improbable» que eso ocurra, y abogó por una negociación entre Washington y Bruselas.

«Aún estoy esperanzada de que se suspendan, hasta el último momento, pero creo que es improbable que ocurra», señaló Calviño al ser preguntada por Efe en el centro de pensamiento The Atlantic Council en la capital estadounidense.

La ministra hizo estas declaraciones antes de que en la próxima medianoche entren en vigor aranceles por valor de 7.500 millones de dólares (unos 6.900 millones de euros) sobre bienes españoles, como el queso fresco, las aceitunas y el aceite de oliva, entre otros, y a otros productos de la Unión Europea (UE).

Según la Oficina del Representante de Comercio Exterior de Estados Unidos (USTR, en sus siglas en inglés), estos gravámenes entrarán en efecto a partir de las 00.01 horas (ET) del 18 de octubre.

«No parece que este sea un camino muy constructivo, por lo que espero que podamos evitar esta escalada de tensión», comentó Calviño.

La ministra argumentó que el enfoque general de la UE es el de «una economía muy abierta», motivo por el que el bloque europeo prefiere hallar «maneras de cooperar en lugar de participar en una guerra comercial» contra Estados Unidos.

Respecto a esa disputa comercial, se pronunció este miércoles Trump, que advirtió a la UE que «no puede perder» en una guerra comercial, tal como, según él, ha quedado demostrado en su pugna con China.

«(Con China) ha quedado demostrado que no podemos perder una guerra con aranceles. (…) En el caso de la Unión Europea estamos ganando 7.500 millones. E Italia tiene un porcentaje que pagar», apuntó Trump este miércoles en una rueda de prensa conjunta con su homólogo italiano, Sergio Mattarella, en la Casa Blanca.

A pesar de la tensión existente, Calviño recordó que el impacto macroeconómico de estas medidas proteccionistas contra los bienes europeos «no es muy relevante».

«Si solo miramos a los números, el impacto desde el punto de vista macroeconómico no es muy relevante, pero obviamente sí habrá un impacto social que afectará a algunas regiones en concreto, así como el impacto a los consumidores estadounidenses», defendió.

Entre las partidas que afectan al sector español, destacan varios códigos arancelarios relativos al aceite de oliva, tanto virgen como de otras variedades, y a las aceitunas verdes deshuesadas o rellenas.

En total, el Gobierno español ha calculado en 841 millones de dólares el impacto económico de la subida de aranceles, aunque ha precisado que las cantidades no son fáciles de precisar y pueden variar con el paso de los días, al ser «complicado» porque los códigos arancelarios que EE.UU. aplica «no son los mismos» que los de España y el resto de la UE.

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