Un grupo de empresas innovadoras de Nueva York que se han volcado para ayudar en el epicentro de la crisis del COVID-19 produciendo desde equipos de protección personal (PPE) hasta respiradores o test de coronavirus están ahora asegurando material “para meses” en caso de un rebrote, según dijeron representantes este jueves.

La Corporación de Desarrollo Económico de la Ciudad de Nueva York (NYCEDC), una entidad público-privada dependiente del Ayuntamiento, hizo un llamamiento a las empresas locales el pasado marzo para dar una respuesta de emergencia y desde entonces ha contribuido con 2,4 millones de viseras faciales y 3,2 millones de batas médicas, explicó en una rueda de prensa virtual su máximo ejecutivo, James Patchett.

“Nos preparamos para una cantidad de casos significativamente mayor de la que vivimos, estábamos anticipando decenas de miles de personas más en los hospitales durante el pico (de la crisis del coronavirus) respecto a lo que realmente ocurrió, así que ahora tenemos una capacidad mucho más alta que nos pone en una posición más fuerte”, explicó.

“También hemos aprendido las técnicas médicas más efectivas a la hora de tratar a la gente y nos vamos a mantener increíblemente vigilantes, vamos a asegurar que tenemos suficientes equipos de protección (PPE) para meses, no días”, agregó el ejecutivo de esta plataforma, que ha ayudado a brindar trabajo a 1.500 neoyorquinos durante la crisis.

Patchett, por encargo del alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, puso en marcha también un “consorcio” de investigadores y fabricantes para crear respiradores “desde cero” para los pacientes en cuidados intensivos y también kits para hacer pruebas diagnósticas de coronavirus, según relató.

“Si con el tiempo hay cambios y los casos vuelven a subir, tendremos muchas herramientas para afrontar lo que sea, en test o preparación de centros médicos. Vamos a estar en una posición para asegurar rápidamente que los casos no saturan el sistema”, apuntó.

Course of Trade, una de las empresas que colaboran con el consorcio, dedicada a la formación de personal para manufacturas en el sector de la moda y que tiene un contrato para fabricar 500.000 batas médicas hasta finales de junio, está también pendiente de “las necesidades” de la ciudad, según agregó su fundadora, Libby Mattern, en el evento virtual.

“Aseguraremos que tenemos lo que necesitamos y estamos todo lo preparados que podemos”, aseguró esta empresaria, que ha contratado a 300 personas para producir las batas en seis fábricas diferentes de la ciudad.

Esa respuesta de emergencia empresarial ha estado financiada, en buena parte, por FEMA, la rama del Gobierno federal de EE.UU. dedicada a las emergencias, que reembolsa los gastos a las firmas, explicó Patchett.

El ejecutivo del consorcio empresarial resaltó que, históricamente, los bienes que se están fabricando se importaban o ensamblaban en el extranjero, por lo que se ha tenido que construir “una cadena de suministro entera”, identificando los materiales dentro de EE.UU. y llevándolos a las firmas colaboradoras de Nueva York.

Patchett declaró que la ciudad está “trabajando duro para evitar una segunda ola” y la mejor manera es haciendo un “régimen de test y rastreos agresivo”, al que se suma el esfuerzo de las firmas biotecnológicas locales que están desarrollando tratamientos “tan pronto como en otoño”, apostilló, mientras a largo plazo sigue la búsqueda de una vacuna.

Déjanos tu opinión