Un oleada de voto latino en masa entregó una victoria estrecha al mandatario Donald Trump en Florida con el 51.2%, lo que elevaba el miércoles sus posibilidades de ganar la elección en Estados Unidos.

No solamente usan “voto latino” en Estados Unidos para referirse a los votantes de origen latinoamericano o hispano, sino que también usan “voto negro” para hablar de los electores afro estadounidenses y “voto blanco” para quienes se identifican como tal.

Estados Unidos es un país que impone categorías desde hace décadas y en el caso de los latinos, los expertos advierten que detrás del genérico “voto latino” hay una amplia diversidad de personas de diferentes orígenes distribuidas en la enorme geografía del país.

Trump, que ganó en el estado en 2016, mejoró sus márgenes de hace cuatro años entre los votantes hispanos, que componen el 19% del electorado del estado. Buena parte de ese giro tuvo su origen en Miami-Dade, el condado que alberga a la mayor parte de las comunidades cubanas y venezolanas de Florida, muchos de los cuales se oponen con firmeza a las políticas de izquierda.

Trump y sus correligionarios frecuentemente describieron al candidato demócrata Joe Biden, de tendencias moderadas, como un socialista o un político de la “izquierda radical”. Algunos votantes en Miami dijeron que estos factores fueron clave.

Trump también se adjudicó un respaldo de los latinos que solía ser de los demócratas en Texas con el 52.2%, de acuerdo a los resultados. Aún en ese momento no estaba claro cómo afectarían estas tendencias en la contienda por la presidencia, que sigue sin definirse, pero Biden sería el nuevo inquilino de la Casa Blanca por el próximo período.

A nivel nacional, Trump tuvo una mayor proporción de respaldo de votantes que no pertenecen a mayorías blancas, en comparación con 2016, según los sondeos a boca de urna de Edison Research, lo que compensa el declive entre los grupos blancos en relación con su campaña contra Hillary Clinton hace cuatro años.

Comunidad hispana en EE.UU.

  • 60,6 millones de personas de origen latino/hispano viven en EEUU
  • 18% de la población del país.
  • 32 millones son elegibles para votar este 3 de noviembre.
  • 8 de cada 10 latinos registrados para votar lo hacen.

Centro Pew de Investigaciones y Unidos US

Cada cuatro años, también, los candidatos idean estrategias para atraer al llamado “voto latino” utilizando por ejemplo el español en los mensajes de propaganda.
Este año, el respaldo a Trump de todos los latinos en Estados Unidos subió tres puntos, y 15 puntos entre las personas de mayor edad, mientras que saltó en 11 puntos entre votantes afroamericanos de entre 30 y 44 años.
La oleada de apoyo entre los latinos se produjo a pesar de la severa postura que adoptó Trump sobre la inmigración y la forma en que su Gobierno manejó las políticas de asilo, un punto crucial de su administración republicana.

“El incremento del voto latino para Trump es real y está sucediendo en todo el país”, dijo en Twitter la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, el martes por la noche.

Biden puede ganar las elecciones con victorias en otros estados . Si pierde, parte de la culpa puede atribuirse a su falta de participación entre los votantes latinos, dijo Jaime Regalado, profesor de ciencias políticas en la Universidad Estatal de California en Los Ángeles.
“Él simplemente no estuvo ahí”, dijo Regalado. “Él no pasó demasiado tiempo tratando de ganar el voto latino en las últimas dos semanas de la campaña. Esto podría terminar siendo un gran error”.

Son 32 millones de personas de origen latino que tienen derecho a votar, una cifra que equivale a casi la población de Perú.

Es un número récord y se espera que sea la primera vez en la historia que los latinos constituyan la minoría racial o étnica más numerosa del electorado estadounidense con un 13,3% (sobrepasando a los afro estadounidenses).

Y cada cuatro años, vuelve a surgir la expectativa sobre qué tan crucial será el voto de los latinos para escoger al próximo presidente.

En esta ocasión, los expertos coinciden en que hay que estar atentos a lo que suceda en estados con numerosa población hispana, como Texas, Arizona y Florida, considerados sitios clave que podrían inclinar la balanza sobre cualquiera de los dos candidatos, Donald Trump o Joe Biden.

Pero después de cada elección el análisis de los resultados tiende a ser el mismo: que los latinos “no se presentaron” a las urnas como se esperaba, acentuando el apodo que se han ganado involuntariamente: sleeping giant (el “gigante dormido”).

La realidad es que por un largo tiempo los latinos presentaron un patrón cambiante al votar. No votaban necesariamente por un mismo partido. Por ejemplo, podían votar por un demócrata para gobernador y por un republicano para senador.

La aproximación del Partido Republicano hacia el rol menos protagónico del Estado en los asuntos de la sociedad y la creencia en valores conservadores y religiosos son algunos elementos que atraen a votantes latinos, apuntan los expertos.

En contraposición, el enfoque del Partido Demócrata es que el gobierno asegure oportunidades accesibles de trabajo y educación, genera más afinidad entre otros votantes hispanos.

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