El desafío más importante para Biden será la economía

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Podríamos decir que la pandemia le pudo haber costado la re-elección a Donald Trump. El coronavirus sin lugar a dudas opacó el último año presidencial de Trump. Convengamos que la economía se fue a pique no solo en Estados Unidos sino que en la gran mayoría de los países del mundo.

Dicho esto vemos que uno de los problemas a largo plazo más importantes que enfrentará Estados Unidos será la prosperidad a largo plazo de la nación.

Ninguno de los candidatos definió sus visiones para crear una economía vibrante, resistente e innovadora que proporcione beneficios económicos justos y un nivel de vida decente para todos los estadounidenses como el núcleo de una nación fuerte. De hecho, la economía es el tema principal de nuestro futuro, ya que la fortaleza económica es necesaria para una seguridad nacional.

Además, durante la campaña, ninguno de los candidatos presentó una estrategia integral y coherente sobre cómo las empresas, el gobierno y el sector sin fines de lucro deberían cooperar para asegurar las perspectivas de crecimiento. Sin duda, esta estrategia a largo plazo es un aspecto necesario para el futuro de Estados Unidos si el país quiere seguir competiendo a la cabeza de la economía mundial.

Durante demasiado tiempo, el gobierno y las empresas se han tratado mutuamente como enemigos; sin embargo, ese modelo está desactualizado porque no puede conducir a un futuro mejor para todas las personas. En pocas palabras, nos encontramos en una coyuntura crítica y la ignoramos bajo nuestro propio riesgo. Estados Unidos necesita competir en el mundo tal como es, no como nos gustaría que fuera.

Quizás si Biden nombrara una comisión bipartidista para analizar y mejorar la economía, además de servir para unir a los políticos, serviría para unir a la población que últimamente se aprecia tremendamente dividida.

Una comisión bipartidista que se encargue de identificar las tendencias en el mundo y ofrecer opciones de políticas donde el gobierno, las empresas y el sector sin fines de lucro trabajaran estrechamente.

Dicha comisión debe estar compuesta por personas con experiencia, juicio y comprensión de los negocios, y sobre todo por gente mundana, que conozca el mundo y sepa dejar de lado la ideología y, sobre todo, el deseo de poner al país en primer lugar.

La responsabilidad del presidente será mantener una conversación nacional, enfocarse en los mejores elementos, construir coaliciones y comprometerse, para poder construir un nuevo modelo de trabajo que le sirva al país.

Debemos reconocer que el objetivo final es una vida mejor para los ciudadanos y seguridad para el país. Los negocios se basan en el mercado, pero el mercado es un medio para alcanzar el objetivo, no un objetivo en sí mismo. El gobierno proporciona ciertos servicios y funciones, pero el gobierno no es el objetivo final. Ni el gobierno ni el mercado por sí solos pueden aprovechar el potencial del país.

El presidente electo deberá actuar con valentía, ya que la pandemia ha acelerado una tendencia esperanzadora de colaboración entre el gobierno y las empresas, especialmente en iniciativas de asistencia financiera y atención médica. Biden debe mostrar a los Estados Unidos y al mundo que no está atrapado en un pensamiento anticuado, sino que está completamente preparado para enfrentar los desafíos en el futuro.

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