La crisis sanitaria mundial por el Coronavirus logró que en muchos países las fuerzas políticas se unan para combatir de la mejor forma y con todas las herramientas el avance del virus. Sin embargo, hay rivalidades que continúan y que hasta se ven acentuadas. Entre ellas, la existente entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump con China.

A pesar de que en el último tiempo, previo a la llegada del COVID-19, las potencias transitaban una aparente luna de miel debido a los lazos comerciales, hoy pareciera que esos buenos tratos han quedado en el pasado.

Por un lado, desde el gobierno chino sostienen que el virus podría haber sido traído por Estados Unidos. En los últimos días, se ha viralizado una publicación de Zhao Lijian, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, el 12 de marzo.

“Podría haber sido el ejército estadounidense quien trajo la epidemia a Wuhan”, atacó. “¿Cuándo se registró el paciente cero en Estados Unidos? ¿Cuántas personas hay infectadas? ¿Cuáles son los nombres de los hospitales? Podría haber sido el ejército estadounidense quien trajo la epidemia a Wuhan. ¡Sean transparentes! ¡Hagan pública la fecha! Estados Unidos nos debe una explicación”, agregó Zhao en la red social Twitter.

¿A qué hacen referencia a estos comentarios? Según el diario hongkonés, The South China Morning Post (SCMP), se hace alusión a los Juegos Mundiales Militares, que tuvieron lugar en Wuhan en octubre del año pasado, en el cual participaron más de 100 países y coincide con los meses previos a que se desatara el virus en la zona.

Lo que llama particularmente la atención es que en China pareciera haber varias
versiones de lo ocurrido, o a quienes atribuir la responsabilidad. En un primer momento, desde el país asiático no se puso en duda el origen del brote. Pero posteriormente referentes de su comunidad científica mostraron otra visión, más en línea con los nuevos comentarios, en los que se ataca a Estados Unidos.

Ya en febrero los líderes de China tuvieron que hacer frente a las críticas que hacían referencia a la mala gestión de la crisis, a raíz de que se conociera el caso del médico Li Wenliang, quien trató de alertar de la existencia de esta nueva cepa a sus compañeros, pero fue acallado por la policía y además acusado de propagar información falsa e incitar al miedo.

Por su parte, Trump no dejó pasar la oportunidad para responder, haciendo uso de sus formas habituales: “El virus vino de China. Creo que esta es una fórmula muy precisa” afirmó. “China difunde informaciones erróneas de que nuestro ejército les habría transmitido el virus. En lugar de meterme en una polémica, dije: lo llamaré usando el país de donde viene”, señaló el mandatario.

Este es sólo el comienzo de la disputa entre ambas potencias, ya que desde cada lado comenzaron a poner en prácticas diferentes medidas para restringir el acceso del otro, así como sumar acusaciones, entre ellas afirmar que desde Estados Unidos pusieron en marcha plan conspirativo en contra de China.

La guerra de declaraciones reaviva las tensiones entre los dos países, constantes desde los deseos de Trump, a su llegada a la presidencia, en particular en lo que afecta al comercio y a la recuperación de la capacidad industrial de USA.

Esperar que las disputas frenen sería como esperar que el Coronavirus se pueda frenar en los próximos días. Sin embargo, tiene que estar en la agenda de todos los países hacer todo lo posible para evitar que el contagio sea cada vez peor y que las consecuencias globales tengan el menor impacto.

Más allá de que ambos países seguirán en constante cruce de opiniones, como ciudadana,  espero que ambos hagan todos sus esfuerzos para que podamos salir adelante, sobre todo con el poder que USA tiene en la economía global.

–––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––
Political Hispanic no se responsabiliza del contenido de los artículos de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

Déjanos tu opinión

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here