El Departamento de Estado pidió este miércoles a los bandos en conflicto en Libia que regresen a la vía política tras el ataque que causó más de 40 muertos el martes y un centenar de heridos en un centro de detención para inmigrantes.

“Esta trágica e innecesaria pérdida de vidas, que impactó a una de las poblaciones más vulnerables, subraya la urgente necesidad de que todas las partes en Libia reduzcan la lucha por Trípoli y regresen al proceso político, que es el único camino viable hacia una paz y estabilidad duraderas”, dijo en un comunicado el Departamento de Estado.

Además de este llamado, Washington condenó el ataque y expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas.

El ataque con aviones de combate F-16, supuestamente perpetrado por las tropas del mariscal opositor Jalifa Hafter, ocurrió durante la noche del martes en el centro de detención de la localidad de Tajura, al sur de Trípoli.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tenía previsto reunirse esta tarde de urgencia para analizar la situación en Libia después de que su alta comisionada para los derechos humanos, Michelle Bachelet, haya indicado que el ataque puede constituir “un crimen de guerra”.

Libia está inmersa en un largo conflicto desde que grupos rebeldes con el apoyo de la OTAN derrocaran en 2011 a Muamar al Gadafi.

Actualmente, luchan por el control dos bandos: uno encabezado por el presidente y primer ministro Fayez al Serraj, apoyado por la ONU y la Unión Europea, que controla Trípoli y algunas zonas del oeste del país, y otro por el mariscal Hafter, que domina el resto de Libia y casi todos los recursos petroleros.

En abril, Hafter puso cerco a Trípoli con el objetivo primero de arruinar el actual plan de paz y desde entonces se suceden los combates en las áreas rurales del sur de la capital en una espiral violenta que ha dejado cerca de 600 muertos, 5.000 heridos y 30.000 familias desplazadas.

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