Demócratas moderados preocupados por el crecimiento de Sanders

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Bernie Sanders sube en las encuestas mientras Joe Biden continúa en picada.

Los moderados expresan cada vez más su desdén por el socialismo y Sanders, el problema va a ser cómo restringirlo.

La izquierda y particularmente el socialismo de izquierda nunca ha ido de la mano con la democracia estadounidense. Si bien ha habido varios presidentes que tomaron iniciativas similares a las que se toman en países gobernados bajo esa ideología -como ser el caso de los subsidios a los granjeros recientemente- ningún presidente norteamericano desde el comienzo de la era democrática quiso o aceptó verse salpicado por la palabra socialismo.

El crecimiento del social-demócrata Bernie Sanders en las encuestas preocupa ya que a Sanders no le importa que lo llamen socialista y trabaja duro para que se lo asocie con dicho término.  Si bien la actitud hacia el socialismo está cambiando en los Estados Unidos. Encuestas recientes han encontrado que los jóvenes y las mujeres asocian el socialismo con los países europeos en lugar de la Rusia soviética. Sin embargo, el socialismo sigue siendo ampliamente impopular: menos de la mitad de los votantes estadounidenses dicen que votarían por un “candidato presidencial calificado que sea socialista”, según una encuesta de Gallup.

Los demócratas moderados han intensificado su oposición a Sanders como parte de un esfuerzo concertado para aislarlo del campo en expansión de los candidatos presidenciales “convencionales” y “elegibles” que se postularán para la nominación de su partido en 2020.

Hasta hace unos pocos días se veía un panorama básicamente parecido al de las últimas elecciones en donde los demócratas estaban divididos entre los moderados, que son los que apoyan hoy a Joe Biden y al joven Greg Buttigieg por ejemplo y los de izquierda más revolucionaria que está compuesta por los seguidores de Sanders y Elizabeth Warren.

El rápido ascenso de Sanders en las encuestas y la dura caída de Biden tienen a los demócratas muy preocupados.

El resonante triunfo del legislador del Vermont en las primarias de Iowa ha provocado una alarma generalizada entre ellos que se deja ver en los comentarios de Hillary Clinton y en los varios allegados al partido que han dejado en claro que el rival a vencer además de Trump, es el propio Bernie Sanders.

El problema para todos ellos es que Sanders cuenta con un apoyo inmenso entre los “millenialls” y los demócratas no se pueden dar el lujo de perderlos. La semana pasada, Sanders en un discurso se pronunció en defensa del socialismo democrático que se distinguió del resto del partido demócrata, cuya oposición al mismo dijo que no solo anticipó sino que acogió con satisfacción.

Pero qué es lo que está pasando con Joe Biden se pregunta mucha gente, y es que además de haberse ido a pique en las encuestas el “impeachment” al presidente Trump también le paso factura ya que tanto él como su hijo tuvieron un roll preponderante en el mismo debido a la participación de éste último en la directiva de la empresa energética ucraniana que fue centro de la polémica.

Biden, a los 77 años, es demasiado viejo, y demasiado inepto para organizarse, nunca ha demostrado ser un gran ganador de votos, y se ha transformado en un daño ético y político para los demócratas en una campaña en la que Trump viene muy bien encaminado. Si Biden realmente quiere que su partido tenga un candidato elegible, se tendría que retirar ahora e invitar a la carrera a un nuevo participante que represente al liberalismo de estilo antiguo.

Pero además de este problema, los demócratas enfrentan otro gran problema y es que los otros contendientes demócratas también serían candidatos débiles para las elecciones generales. La senadora de Massachusetts Elizabeth Warren es una fabulista en serie. Pete Buttigieg es alcalde de una pequeña ciudad, sin experiencia a nivel nacional, elegido por menos votantes que algunos presidentes de clase universitaria. Y la senadora de Minnesota, Amy Klobuchar, no tiene el carisma necesario para liderar.

Luego tenemos a Michael Bloomberg, el multimillonario de Nueva York que viene gastando una verdadera fortuna en publicidad y es quizás el que mejor se maneja frente a Donald Trump, ya que se conocen desde hace muchos años, pero Bloomberg no goza de popularidad dentro del Partido Demócrata ya que nunca fue miembro del mismo en el pasado y su imagen política solo es popular en los estados del noreste del país. En otras palabras es poco conocido como político en el resto del país y va a tener que recorrer varios estados y hacer una campaña masiva en un corto lapso de tiempo teniendo en cuenta que corre en desventaja con respecto a todos los otros contrincantes. Su única ventaja es el dinero.

Viendo este panorama, el único que puede estar contento por estos días es el presidente Trump.

 

 

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