El déficit en el comercio internacional de bienes y servicios del país disminuyó un 4,7 % en septiembre, para situarse en los 52.450 millones de dólares, con lo que ha aumentado un 5,4 % en los primeros nueve meses de este año.

En septiembre, las exportaciones bajaron un 0,9 %, hasta los 205.990 millones de dólares, esto es 1.800 millones de dólares menos que las ventas al exterior en agosto, según las cifras divulgadas hoy por el Departamento de Comercio.

Las importaciones en septiembre descendieron un 1,7 % hasta los 258.440 millones de dólares, equivalente a 4.400 millones de dólares menos que en el mes anterior.

Ambos datos apuntan a la aceleración de la caída en el intercambio comercial que comenzó el año pasado, y la forma en que la parsimonia de la actividad económica global empieza a afectar a los consumidores.

El saldo comercial negativo entre enero y septiembre llegó a 481.339 millones de dólares, con una caída del 0,4 % en las exportaciones hasta los 1.870 millones de dólares, y un aumento del 0,8 % en las importaciones hasta los 2.352 millones de dólares.

A pesar de las medidas proteccionistas adoptadas por el presidente Donald Trump, el déficit en el comercio exterior está en una trayectoria que apunta a un saldo negativo en 2019 mayor que el del año pasado.

La disminución en septiembre del déficit a su nivel más bajo en cinco meses reflejó el primer superávit en el intercambio petrolero desde 1978, y una reducción de las importaciones desde China y Alemania.

El déficit en el comercio de bienes con China, afectado por la continua imposición de aranceles entre Washington y Pekín, se redujo levemente de 28.900 millones de dólares en agosto a 28.000 millones en septiembre.

Comparado con el mismo período del pasado año, el déficit con China ha bajado un 13,4 % en los primeros nueve meses de este año.

Los dos gobiernos discuten ahora un alivio de los aranceles que se han impuesto mutuamente, con la esperanza de llegar a un acuerdo comercial que ha penalizado en cientos de miles de millones de dólares el comercio entre ambas naciones.

Fuentes citadas por The Wall Street Journal, que el diario no identifica, indicaron hoy que la primera fase de un acuerdo con China incluiría la compra de productos agropecuarios estadounidenses, reglas para impedir la manipulación de las monedas y algunas protecciones a la propiedad intelectual.

Otro aspecto de un posible acuerdo, según el diario, es la apertura de sectores de la industria de China a las inversiones estadounidenses.

Durante su campaña electoral de 2016, Trump prometió que reduciría el abultado déficit comercial de Estados Unidos pero tras más de dos años en el cargo no ha logrado disminuir el desequilibrio.

Estados Unidos cerró 2018 con el mayor saldo comercial negativo en una década. Con frecuencia creciente, el presidente ha acusado a la Reserva Federal de dañar las exportaciones estadounidenses al mantener un dólar demasiado fuerte, y ha insistido en que el banco central debería bajar los intereses de referencia.

En respuesta a la moderación de la actividad económica, en su reunión sobre política monetaria la semana pasada la Reserva Federal rebajó la tasa de interés hasta el rango de entre el 1,50 % y el 1,75 %, su tercer recorte consecutivo.

La Fed ha defendido esta estrategia como una manera de fortalecer la economía en un contexto de ralentización global y nacional, y la persistente incertidumbre comercial.

El Fondo Monetario Internacional calcula que este año el crecimiento económico global marcará su ritmo más lento desde la recesión en 2009, y en su informe semestral divulgado en octubre los funcionarios de la institución citaron la incertidumbre en el comercio como el riesgo mayor en el desempeño económico.

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