Autoridades y dirigentes comunitarios del oeste de Colorado advirtieron este martes sobre la posibilidad de una “inminente crisis” sanitaria y humanitaria entre los latinos en los condados más turísticos de la zona tras el cierre de los principales centros de esquí, como resultado del rápido aumento de la población hispana durante esta temporada.

En declaraciones a los medios locales recogidas por RealVail.com, el alcalde de Vail, Dave Chapin (él mismo, infectado de COVID-19) reconoció que la “clase trabajadora” del condado Eagle y de condados vecinos se ha visto particularmente golpeada por la pandemia del coronavirus COVID-19 debido a que esos trabajadores carecen de recursos “para aislarse apropiadamente”.

Según el funcionario, resulta “particularmente difícil mantenerse saludable” en el condad
o Eagle (uno de los epicentros, junto a Denver, del coronavirus en Colorado), especialmente entre “los más vulnerables”.

A la vez, Melina Valsecia, directora de la organización comunitaria hispana Neighborhood Navigators (en el Condado Eagle) indicó que ella y otros dirigentes locales ya le advirtieron al alcalde y a los comisionados del condado sobre la crisis que se avecina entre los hispanos de la zona.

Según la Oficina del Censo, 30 % de los 55.000 residentes del condado Eagle son de origen latino. Pero la población local se duplica durante la temporada invernal (usualmente, noviembre a abril) con la llegada de otros 55.000 trabajadores inmigrantes temporales, principalmente de América Latina, empleados por Vail Resorts y otras compañías.

Esos trabajadores deberán abandonar las viviendas provistas Vail Resort y los otros centros de esquí no más tarde que el viernes 27 de marzo.

Pero muchos trabajadores aparentemente ya decidieron quedarse en Colorado, casi duplicando en pocos días la cantidad de residentes en las llamadas “localidades dormitorio” en las que se alojan los empleados de los centros de esquí.

Por eso, según el alcalde Chapin, en lugares como Carbondale, Basalt, Edwards o Rifle, los pedidos de ayuda por parte de latinos en los bancos de comida locales crecieron 300 % desde que se anunció el cierre de los centros de esquí el pasado 14 de marzo.

Y según Valsecia, muchos latinos se alojan en condiciones precarias en parques de casas móviles, donde resulta difícil practicar el distanciamiento social exigido por las circunstancias de salud y donde el acceso a servicios médicos y a tiendas de alimentos resulta limitado.

“Recién ahora la comunidad latina se está preocupando al escuchar de familiares o amigos que están infectados” de COVID-19, indicó Valsecia, subrayando que la pandemia llega en un momento de “desempleo, acoso de inmigración y falta de cobertura médica” entre los latinos.

Por ejemplo, en un parque de casas móviles en Edwards viven ahora 2.000 latinos, más del doble que la capacidad ideal del parque. Y a los problemas mencionados se suman agua de poca calidad y falta de respaldo educativo para los niños.

Vail Resorts inició un fondo de emergencia para ayudar a los trabajadores temporales ahora desempleados. Y Neighborhood Navigators y otras organizaciones se han movilizado para responder a un aumento de los casos de desamparo y violencia doméstica en la zona.

Para el alcalde Chapin, los residentes del condado Eagle (con ingresos anuales promedio de 112.000 dólares, el doble que el promedio de Colorado y tres veces más que el de nivel nacional) “todavía no entendieron el impacto humanitario” de la pandemia.

Hasta el momento se detectaron 92 casos de coronavirus en el condado Eagle, con un paciente fallecido.

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