Corea del Norte: todas las opciones terminan en guerra

0
540

Por Rafael Ponce De León

La historia y dinámica interna de Corea del Norte, es la que impulsa a sus líderes a desarrollar programas nucleares sin que nada más importe, incluyendo sus consecuencias.

Es un país pequeño y pobre que enfrenta adversarios mucho más poderosos  pero a pesar de esto viene desafiando a cuatro presidentes norteamericanos consecutivos.

Durante la Guerra Fría, Corea del Norte y Corea del Sur tenían niveles similares de desarrollo económico y político. En los años 90 Corea del Sur comenzó a distanciarse económica y democráticamente de Corea del Norte quien asediada por el comunismo comenzó a priorizar lo militar. Ese comunismo mantiene al país de rehén y al parecer no será fácil que esto cambie.

Luego de la guerra de Corea (1950-1953) la protección soviética se desvaneció y ante la imposibilidad de alcanzar la paz sin arriesgarse a una reunificación como la de Alemania, que dejaría a los norcoreanos bajo el control de Corea del Sur, el entonces mandamás, Kim Il Sung se propuso que una guerra fuese demasiado costosa como para siquiera intentarlo.

Con misiles y pruebas nucleares el líder trasladó de ese modo la responsabilidad del manejo de las tensiones a los enemigos de Corea del Norte. Actualmente los norcoreanos apuntan a un programa armamentístico lo suficientemente poderoso como para sobrevivir a una guerra con Estados Unidos.

El plan parece ser frenar una invasión norteamericana lanzando ataques nucleares contra los puertos y pistas de aterrizaje de Corea del Sur, por donde las tropas ingresarían a la península. Luego amenazarían con lanzar misiles intercontinentales con cabezas nucleares contra las principales ciudades norteamericanas.

Corea del Norte es consciente de que sucumbiría de inmediato a un ataque de Estados Unidos, y su única chance es poner su arsenal nuclear desde el arranque.

A su vez han demostrado ser capaces de soportar una devastación económica. En la década de 1990, Corea del Norte fue azotada por una hambruna que se cobró la vida del 10 por ciento de su población, pero el país siguió adelante con sus planes.

Irak en época de Saddam Hussein, dependía de la importación de tecnología. Los programas norcoreanos, sin embargo, parecen ser de origen local. Eso significa que si una serie de ataques destruye las armas, el conocimiento de los norcoreanos para reconstruirlas seguirá estando ahí.

Se cree que Corea del Norte tiene escondidos cohetes y misiles de corto y mediano alcance en todo su territorio. Los analistas piensan que cualquier ataque destinado a destruir rápidamente esas armas no logrará evitar que algunas sean lanzadas.

El blanco más probable sería Seúl, capital de Corea del Sur, una ciudad de 25 millones de habitantes. Cualquier plan de ataques contra Corea del Norte, ya sea para desarmar o para castigar el país, debería considerar si el riesgo es aceptable.

Déjanos tu opinión