Por Lawrence A. Franklin

Crédito de imagen: Thomas Peter-Pool/Getty Images

 

La República Popular China, que celebró su 70º aniversario el 1 de octubre, está dirigida por el Secretario General del Partido Comunista Chino, el Presidente Xi Jinping. En sus discursos, Xi se refiere a menudo a “Qiang Zhong Gwo Meng” (“el sueño chino”), una frase clave para la era del rejuvenecimiento, cuando China finalmente superará a Estados Unidos como la nación más poderosa del mundo.

Xi afirma que China ofrece al mundo un tipo diferente de líder global en ascenso: un “poder orientador”.

Los apologistas de Beijing describen a China como una potencia no depredadora, comparándola favorablemente con los países coloniales de Europa en el pasado y con los Estados Unidos en la actualidad.

De manera similar, los medios de comunicación chinos controlados por el Estado describen la artesanía china como basada en la antigua ética confuciana y que la refleja:

SÓLO CUANDO SE INVESTIGAN LAS COSAS SE AMPLÍA EL CONOCIMIENTO; SÓLO CUANDO SE AMPLÍA EL CONOCIMIENTO SE SINCERAN LOS PENSAMIENTOS; SÓLO CUANDO LOS PENSAMIENTOS SON SINCEROS SE RECTIFICAN LAS MENTES; SÓLO CUANDO SE RECTIFICAN LAS MENTES SE CULTIVAN LOS CARACTERES DE LAS PERSONAS; SÓLO CUANDO SE CULTIVA EL CARÁCTER SE REGULAN NUESTRAS FAMILIAS; SÓLO CUANDO SE REGULAN LAS FAMILIAS SE GOBIERNAN BIEN LOS ESTADOS; SÓLO CUANDO LOS ESTADOS SE GOBIERNAN BIEN HAY PAZ EN EL MUNDO.

Este retrato forma parte de la imagen tradicional de China de sí misma como “Jungwo” (el “Reino Medio”), una sociedad sinónimo de “civilización”, a diferencia de los “bárbaros” que viven más allá de sus fronteras. Tal fue el ímpetu de la Gran Muralla China: mantener alejados a los bárbaros incultos.

A pesar de la pretensión de China de ser un nuevo tipo de potencia global, el intento de Pekín de restaurar su papel histórico como líder mundial implica conceptos políticos chinos antiguos. El llamado de Xi al “rejuvenecimiento” de China, por ejemplo, es una señal para su pueblo de que bajo el liderazgo del Partido Comunista, las humillaciones nacionales sufridas durante los siglos XIX y XX serán corregidas.

El sentimiento nacionalista de Xi se hace eco de las ideas de Sun Yat-sen, el “padre fundador” y primer presidente de la República China. Sun pidió el abrazo de “Min-ts’u” (“nacionalismo popular”) para redimir a la nación de su estatus de “hipocolonia” gobernada por muchos amos coloniales, entre ellos el pequeño Portugal, que dominaba el Mar del Sur de China.

La doctrina de Xi incluye el rechazo como ilegítimo de cualquier “tratado desigual” impuesto a China por las potencias euroatlánticas, como la imposición por parte de Gran Bretaña de la Línea McMahon, que otorgó a la Colonia de la Corona Británica de la India cientos de miles de kilómetros cuadrados de territorio chino. China nunca reconoció a los McMahon Li que fue uno de los factores que finalmente condujeron a una guerra India-China en 1962 y a escaramuzas periódicas desde entonces.

Esta determinación de recuperar el territorio chino podría tener sus raíces en el sentimiento de humillación de Xi, que todavía se siente entre los patriotas chinos de todas las tendencias políticas, que albergan un resentimiento duradero por esta invasión euroatlántica.

La postura de Xi es también posiblemente una advertencia indirecta a Occidente, que puede estar albergando el deseo de ayudar al pueblo de Hong Kong en su afán de lograr una mayor autonomía con respecto a Pekín. Esta advertencia subraya la voluntad de los líderes comunistas chinos de involucrar a Estados Unidos en un conflicto militar limitado, si Estados Unidos apoya la independencia oficial de Hong Kong o Taiwán de China o si posiciona sistemas ofensivos de armas estratégicas en esas tierras.

En su ensayo, “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”, utilizando la famosa cita del antiguo estratega romano Publius Flavius Renatus, el autor chino Li Mingfu afirma que si los EE.UU. intentan bloquear la unificación de la Patria china con Taiwán, China está dispuesta militarmente a forzar la unificación.

No cabe duda de que la China de Xi está profundamente comprometida con la recuperación de Formosa (Taiwán) como parte integral del patrimonio chino. Históricamente, China se arriesgó a una guerra con Japón después de las expediciones japonesas a la provincia de la isla. China también se ha resistido a los intentos anteriores de Gran Bretaña de debilitar su control sobre el Tíbet. Además, a pesar de la fuerte resistencia a las invasiones rusas del siglo XIX en la provincia noroccidental de Xinjiang (Sinkiang), China perdió el control de la región. Ese acontecimiento también podría ayudar a explicar la voluntad de China de invitar a la condena universal por sus violaciones masivas de los derechos humanos contra la población musulmana uigur de la región, en lugar de arriesgarse a perder de nuevo el control de la provincia a manos de los movimientos independentistas islamistas.

Los ejercicios militares chinos, los nuevos sistemas de armamento y la militarización subrepticia de varios vertederos y las islas en disputa en el Mar de China Meridional, indican que Pekín tiene la intención de convertirse -como mínimo- en la potencia regional dominante de Asia Oriental, sustituyendo así a Estados Unidos como la autoridad preeminente en el Océano Pacífico Occidental. Según un analista estadounidense sobre asuntos militares chinos, sólo en 2018, China realizó aproximadamente 100 ejercicios militares con 17 países.

En los últimos años, la Armada china ha demostrado una mayor precisión en los objetivos de su sistema de misiles antibuque, cuyos presuntos objetivos son los portaaviones estadounidenses. La Fuerza Aérea China ahora utiliza pistas construidas en algunas de las islas en disputa, y también ha aterrizado bombarderos pesados allí.

Además, los chinos también han desplegado misiles antibuque y aviones de combate a reacción en las islas en disputa. Estos acontecimientos sugieren que en caso de crisis o conflicto con Occidente y sus aliados asiáticos, la Comisión Militar del Partido Comunista Chino está planeando saltar por encima de cualquier posible estrategia de Mundo Libre para confinar los activos navales y aéreos de China al continente chino.

El modelo económico de China, según el cual un régimen socialista superará por primera vez a la mayor empresa capitalista del mundo, también tiene raíces históricas. Durante milenios, China fue la primera potencia en Asia, si no el mundo. Durante ese tiempo, la diplomacia china se centró en el “Sistema Tributario”, en el que los estados regionales reconocían la superioridad de la civilización china.

Muchos de los estados vecinos de China, como Annam (Vietnam del Norte), Corea e incluso Japón, durante un tiempo, rindieron un tributo anual a la corte imperial china, reconociendo la augusta posición de la dinastía imperial bajo el cielo. La administración dinástica del emperador, a su vez, proporcionaría un generoso apoyo a los países vecinos que cumplieran con sus obligaciones. La Iniciativa Cinturón y Carretera de Xi tiene un cierto parecido — dudoso — con el sistema tributario de la China dinástica. Esta iniciativa tiene a China proporcionando los ingresos y la experiencia para construir la infraestructura logística de una nación receptora, que a su vez importa bienes y servicios chinos empleando esa nueva infraestructura. Peor aún, China presta dinero a los países; entonces, cuando el país no puede pagar la deuda, China se ayuda a sí misma con recursos o infraestructura o lo que sea, en una “trampa de deuda”.

Hasta la fecha, parece que el objetivo estratégico de China de establecer la primacía regional en el Pacífico occidental, y posiblemente en Asia, es alcanzable desde el punto de vista militar, político y económico. Sin embargo, el mundo ya no se hace ilusiones sobre la intención adquisitiva de China.

El presidente estadounidense Donald J. Trump también indicó recientemente, durante su discurso del 24 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU, que Estados Unidos no alberga ilusiones sobre las ambiciones desenfrenadas de China.

Trump dijo, en parte:

“EN 2001, CHINA FUE ADMITIDA EN LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO. NUESTROS LÍDERES ARGUMENTARON ENTONCES QUE ESTA DECISIÓN OBLIGARÍA A CHINA A LIBERALIZAR SU ECONOMÍA Y A REFORZAR LAS PROTECCIONES PARA PROPORCIONAR COSAS QUE ERAN INACEPTABLES PARA NOSOTROS, Y PARA LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL ESTADO DE DERECHO. DOS DÉCADAS DESPUÉS, ESTA TEORÍA HA SIDO PROBADA Y SE HA DEMOSTRADO QUE ES COMPLETAMENTE ERRÓNEA.

CHINA NO SÓLO SE HA NEGADO A ADOPTAR LAS REFORMAS PROMETIDAS, SINO QUE HA ADOPTADO UN MODELO ECONÓMICO QUE DEPENDE DE LAS BARRERAS MASIVAS DEL MERCADO, LOS FUERTES SUBSIDIOS ESTATALES, LA MANIPULACIÓN DE DIVISAS, EL DUMPING DE PRODUCTOS, LAS TRANSFERENCIAS FORZADAS DE TECNOLOGÍA, Y EL ROBO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL Y TAMBIÉN DE LOS SECRETOS COMERCIALES A GRAN ESCALA…”.

“DURANTE AÑOS, ESTOS ABUSOS FUERON TOLERADOS, IGNORADOS O INCLUSO ALENTADOS. LA GLOBALIZACIÓN EJERCIÓ UNA INFLUENCIA RELIGIOSA SOBRE LOS LÍDERES DEL PASADO, LO QUE LES HIZO IGNORAR SUS PROPIOS INTERESES NACIONALES.

“PERO EN LO QUE RESPECTA A AMÉRICA, ESOS DÍAS SE HAN ACABADO. PARA HACER FRENTE A ESTAS PRÁCTICAS DESLEALES, PUSE ARANCELES MASIVOS A MÁS DE 500.000 MILLONES DE DÓLARES EN PRODUCTOS FABRICADOS EN CHINA. YA, COMO RESULTADO DE ESTOS ARANCELES, LAS CADENAS DE SUMINISTRO SE ESTÁN REUBICANDO DE NUEVO EN ESTADOS UNIDOS Y EN OTRAS NACIONES, Y SE ESTÁN PAGANDO MILES DE MILLONES DE DÓLARES A NUESTRO TESORO.

“EL PUEBLO AMERICANO ESTÁ ABSOLUTAMENTE COMPROMETIDO A RESTAURAR EL EQUILIBRIO DE NUESTRA RELACIÓN CON CHINA. ESPERAMOS QUE PODAMOS LLEGAR A UN ACUERDO QUE SEA BENEFICIOSO PARA AMBOS PAÍSES….

“MIENTRAS NOS ESFORZAMOS POR ESTABILIZAR NUESTRA RELACIÓN, TAMBIÉN ESTAMOS MONITOREANDO CUIDADOSAMENTE LA SITUACIÓN EN HONG KONG. EL MUNDO ESPERA QUE EL GOBIERNO CHINO CUMPLA CON SU TRATADO VINCULANTE, HECHO CON LOS BRITÁNICOS

Y REGISTRADO EN LAS NACIONES UNIDAS, EN EL CUAL CHINA SE COMPROMETE A PROTEGER LA LIBERTAD, EL SISTEMA LEGAL Y LAS FORMAS DE VIDA DEMOCRÁTICAS DE HONG KONG. CÓMO DECIDA CHINA MANEJAR LA SITUACIÓN DIRÁ MUCHO SOBRE SU PAPEL EN EL MUNDO EN EL FUTURO…”

Es imperativo que la administración de Washington siga ejerciendo la máxima presión sobre Pekín, para impedir que se cumplan los objetivos hegemónicos de China.

 

Este artículo fue publicado por The Gatestone Institute el 11 de octubre de 2019. Reproducido en Political Hispanic con autorización de dicha fuente. Traducido por Political Hispanic.
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