El gigante aeronáutico Boeing informó este miércoles que «reserva» 100 millones de dólares para ayudar a los familiares de las víctimas de los dos accidentes de octubre y marzo pasados de su modelo de avión 737 MAX, siniestros en los que murieron 346 personas.

Los fondos estarán disponibles durante los próximos años y no forman parte de ninguna compensación que Boeing deba pagar a quienes demanden a la compañía por daños relacionados con ambos sucesos, ha dejado claro la firma en un comunicado que, con aires de patriotismo, recuerda que su gesto lo hace a 24 horas del Día de la Independencia de EE.UU.

«En Boeing lamentamos la trágica pérdida de vidas en estos dos accidentes y estas vidas perdidas seguirán pesando en nuestros corazones y en nuestras mentes durante los próximos años», dijo el presidente y CEO de Boeing, Dennis Muilenburg, en la nota.

En este sentido, Dennis Muilenburg añadió: «Las familias y los seres queridos de los que estuvieron a bordo (de los siniestros) tienen nuestras más sinceras condolencias, y esperamos que este alcance inicial pueda ayudarlos a sentirse más cómodos».

Los 100 millones de dólares tienen por objetivo, según Boeing, apoyar «los gastos de educación, penuria y desarrollo de las vidas de las familias afectadas, sus programas comunitarios y desarrollo económico».

Boeing se asociará así con Gobiernos locales y organizaciones sin ánimo de lucro para atender estas necesidades en una inversión inicial que se aplicará de forma plurianual.

El movimiento se produce cuando Boeing sigue contra las cuerdas por cómo diseñó el 737 Max a principios de esta década.

Los críticos dicen que la compañía se apresuró a construir el avión y no reveló completamente los problemas relacionados con el software de control de vuelo 737 Max, el denominado MCAS, motivo por el cual este tipo de aviones tienen prohibido volar sine die.

Ese software es sospechoso de causar los accidentes en Indonesia y Etiopía, si bien en ambos accidentes los investigadores aún no han determinado una causa oficial del accidente.

«Estamos enfocados en recuperar la confianza de nuestros clientes y del público en los próximos meses», dijo Muilenburg en el comunicado.

El pasado 26 de junio, la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) de Estados Unidos dijo haber encontrado otro «riesgo potencial» en el software de los Boeing 737 Max implicados en los dos accidentes que la compañía debe resolver para que estos aviones puedan volver a volar.

La compañía había anunciado en mayo haber completado la actualización del software y finalizado sus pruebas correspondientes, con 207 vuelos y más de 360 horas en el aire, en preparación para que los aparatos puedan volver a operar.

Boeing dijo «estar de acuerdo con la decisión y pedido» de la FAA y afirmó que «está trabajando en el software requerido».

En octubre pasado, un Boeing 737 MAX 8 de la compañía indonesia de bajo coste Lion Air se hundió en el mar de Java, en un accidente que costó la vida a 189 personas, ocasión en que la caja negra reveló fallos en el sistema automático.

En marzo, un segundo Boeing 737 MAX 8, en este caso de Ethiopian Airlines, también se accidentó causando 157 muertes, siniestro que sumado al de Indonesia encendió las alarmas entre los reguladores aéreos en todo el mundo, que prohibieron volar a estas aeronaves.

Boeing tiene paralizadas las entregas del aparato a sus clientes pero sigue produciéndolo a un ritmo más lento, 42 unidades al mes, con la idea de acelerarlo a 57 mensuales una vez que la flota vuelva a estar operativa en todo el mundo. EFEUSA

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