La ola de protestas y enfrentamientos entre ciudadanos y terroristas de ANTIFA mezclados entre ellos y policías han generado furor en la población americana. Tras la muerte de George Floyd (hombre de raza negra, asfixiado por un policía) el pasado 29 de mayo, los actos salvajes de terrorismo urbano, disfrazado de protestas ciudadanas, se hicieron sentir en más de 30 estados estadounidense .

Las manifestaciones en Minneapolis, se han tornado violentas al punto de llegar a los incendios y saqueos, acciones que no resolverán la situación, porque la violencia solo genera más violencia. Me resulta impresionante que en pleno siglo XXI las personas sigan comportándose de manera extrema, siendo seres razonables, que deberíamos avanzar en pro de un mundo mejor y más civilizado.

Protestas que se han extendido por varias ciudades de Estados Unidos y logro entender el malestar y la indignación, por el abuso policial, pero incendiar autos, saquear supermercados, que sirven para abastecer de artículos de primera necesidad y útiles para la supervivencia humana, no tiene sentido, ni lógica, pero si la tiene si, como aparece evidente, dichas reclamaciones legítimas se mezclan con elementos del terrorismo urbano, conjuntamente con elementos cubanos y venezolanos, los cuales fueron grabados pagando a manifestantes para que destruyesen y quemasen edificios y toda clase de establecimientos públicos y privados..

¿Cómo exigir respeto a la vida y color de piel? Si el llamado a la solución y respeto se hace desde la violencia, que afecta aún más, la protesta se convierte en arma de lucha contra la Administración Trump, ya que quedan desabastecidos de alimentos numerosos negocios en plena pandemia del coronavirus, que supera las 100.000 muertes en Estados Unidos.

A pesar de que varios gobernadores decretaron toque de queda para intentar calmar la ira de los manifestantes, siguieron en las calles, soslayando el posible contagio del virus y la expansión de la pandemia.

Centenares de locales y edificios quemados, la tragedia ha traído más tragedia. Miembros de ANTIFA que se enfrentan a piedras contra las bombas lacrimógenas y gas pimienta de los policías.

La euforia y adrenalina mantiene a las personas fuera de sus casas, razón por la que autoridades locales les siguieron hacerse la prueba del COVID-19 ya que son las personas afroamericanas las que más están muriendo a causa de la pandemia.

En este sentido, el presidente Donald Trump declaró “cuando empiecen los saqueos, empiezan los disparos” y ya se vio como propietarios dispararon a las personas que entraron a desvalijar sus comercios. Trump también dijo que se pueden militarizar esas ciudades para calmar los ánimos. Hasta ahora la rabia e indignación y terrorismo urbano se roba la razón de las personas en varios estados americanos.

Finalmente veo con mucha preocupación la polarización que arropa a la nación, donde parece que los espacios para los acuerdos y convivencia se tornan grises, las soluciones a la violencia parecen no encontrarse a corto plazo y donde como consecuencia del terrorismo urbano, los ciudadanos no respetan sus vidas en medio de una pandemia que ha demostrado matar, sin importar el estatus social, color de piel y edad.

Es evidente que el Estado intenta controlar las protestas ya que saben que detrás de ANTIFA están lo servicios de inteligencia de Cuba y de Venezuela, los cuales intentan socavar las elecciones presidenciales de Noviembre 3, así como del peligro inminente del virus y al que se exponen los manifestantes, pacíficos o violentos, periodistas y policías que se acuden a los sitios .

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