Con dos años de antelación, en Nueva York empiezan a perfilarse los potenciales sucesores demócratas del alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, que parecen apostar por las pequeñas donaciones y los grandes debates de cara a sus campañas electorales. Es el caso del actual portavoz municipal, Corey Johnson, de 36 años, y del interventor, Scott Stringer, de 58 años, ambos destacados estos días en los medios locales por los pasos que están dando hacia unas candidaturas todavía por anunciar.

Johnson ha concretado sus ambiciones esta semana en una página web para recabar apoyos donde se compromete a no aceptar de nadie donaciones de más de 250 dólares (el límite local son 2.000), y ninguna contribución de grupos que tengan intereses corporativos. “Mi campaña no se va a llevar ni un céntimo de lobistas, desarrolladores inmobiliarios o comités de acción política (PAC, por su sigla en inglés) corporativos, así que os necesito”, escribía Johnson en su cuenta de Twitter, red social en la que es muy activo.

En declaraciones al New York Times, aseguró que ese “es el futuro del partido Demócrata” y dijo que a los neoyorquinos les preocupan la gentrificación y el sobredesarrollo inmobiliario, por lo que “no les gusta la percepción de influencia basada en las donaciones”.
De acuerdo con el diario Daily News, el martes Johnson ya había recaudado más de 50.000 dólares, con 388 donaciones en 24 horas, y calculan que recibirá unos 350.000 en fondos complementarios.

Autodefinido en declaraciones a medios como una persona de “lágrima fácil” y un “adicto al trabajo” que ama a Lady Gaga y a Nueva York, Johnson situó en marzo su primer acto de campaña en forma de “fiesta casera”, iniciativa en la que coincide con Stringer. El interventor, que se encuentra en su último mandato como controlador de la ciudad de Nueva York, tiene una cuenta abierta para donaciones ya con más de dos millones de dólares recaudados y dijo que su idea era reunir a personas “en salas de estar por la ciudad” para que debatan sobre sus problemas y aporten “un par de dólares al bote”.

Estos eventos “incitadores al pensamiento” no buscan “solo financiar nuestra carrera hasta 2021”, sino “elevar la conversación que deberíamos tener sobre la ciudad”, explicó Stringer, que envió la semana pasada un correo buscando anfitriones difundido a unas 85.000 personas. Otros potenciales candidatos están ya gestionando la ciudad desde dentro, como el presidente del distrito de El Bronx, Rubén Díaz Jr., y el de Brooklyn, Eric Adams, que también han estado recaudando fondos antes que el portavoz Johnson.

Díaz, que ha declarado su candidatura oficialmente, tiene unos 800.000 dólares en esa cuenta para una campaña y Adams, que ha dicho que considera presentarse, tiene 1,8 millones, en ambos casos procedentes de donaciones. De Blasio, que está en su último mandato como alcalde, introdujo los cambios en el sistema de contribuciones a campañas electorales que bajaron el límite a 2.000 dólares, aunque los candidatos para la alcaldía en 2021 pueden acogerse al anterior sistema.

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