104 muertes y Maduro sigue en pie

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104 muertes y Maduro sigue en pie

Por Rafael Ponce De León

En los últimos tres meses Venezuela se transformó en un caos dominado por la violencia. Una crisis violenta que ya lleva más de 104 muertos entre ataques personales callejeros desarrollados por matones adiestrados por las fuerzas bolivarianas del gobierno de Maduro en los que se han saqueado escuelas, han incendiado edificios públicos entre ellos hospitales, en los que lamentablemente se ha derramado sangre inocente. Los medios de comunicación chavistas sólo transmiten en cadena denuncias ridículas del gobierno que han ayudado a instalar la imagen de un dictador en conflicto con los demócratas de la oposición.

La realidad es completamente diferente a lo que los medios gubernamentales quieren hacer creer, la mayoría de los muertos han caído en medio de saqueos o confusas balaceras desarrolladas en medio de las movilizaciones opositoras. Las evaluaciones desarrolladas por la oposición son completamente opuestas a lo que indica el gobierno de Nicolás Maduro.

La oposición del pueblo venezolano al régimen de Maduro ha crecido hasta llegar a ser casi un 80 por ciento de la población. La defensa de la democracia se dirime en las calles, en la conquista de la opinión pública y en el colapso de de la economía que el dictador ha llevado a extremos impensados teniendo en cuenta lo rico que supo ser el país sudamericano.

Lo que el pueblo busca es democracia y no se detendrá hasta conseguirla, eso está claro. Pero afronta obstáculos crecientes como ser el predominio de los violentos en sus marchas que no hace más que alejar al grueso de los descontentos y desgasta a los propios manifestantes.

La prensa internacional y la oposición llevan contados 104 muertos mientras que los medios locales pertenecientes al régimen chavista aseguran que no pasan de los 12 y que los demás fueron víctimas de ajustes de cuentas o simples casualidades.

Hace pocos días pudimos ver como 4 policías,  también llamados paramilitares, golpeaban a un niño de 12 años en la puerta de su casa. Esa violencia injustificada nos muestra la otra cara que los medios locales no parecen ver ni registrar con sus cámaras.

Maduro va a caer, pero es doloroso ver como matando de hambre a su pueblo el dictador elige continuar haciéndolo sufrir. Para el no hay pobreza, no hay hambruna que valga, y la violencia que engendró hacia su propio pueblo, hacia sus hermanos venezolanos, es para él solo una forma de mantenerse en el poder.

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Political hispanic no se responsabiliza del contenido de los artículos de opinión, siendo cada autor responsable de sus propias creaciones.

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