Washington, 12 mar.- El presidente Donald Trump asegura que sus conversaciones con el líder norcoreano, Kim Jong-un, serán “un tremendo éxito”, mientras altos cargos de su Gobierno remarcaron que EE.UU. “no hará concesiones” con Pyongyang.

Tras vaticinar que las conversaciones con Kim serán “un tremendo éxito” anoche en un acto en Pensilvania, Trump se jactó de su liderazgo frente a antecesores en la Casa Blanca que “no habían hecho nada” con Corea del Norte y aventuró que se podría alcanzar “el mejor acuerdo para el mundo”.

Las optimistas palabras del mandatario provocaron que varios altos cargos expresasen hoy prudencia y firmeza al remarcar la complejidad de este posible encuentro entre Kim y Trump.

“No se equivoquen. Mientras estas negociaciones se producen, no se harán concesiones”, dijo Mike Pompeo, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), en una entrevista en la cadena conservadora Fox.

Pompeo insistió en que las condiciones a Pyongyang son claras: “pruebas verificables” del parón en los ensayos de misiles, permitir las maniobras militares conjuntas en la región de EEUU y Corea del Sur, y poner sobre la mesa la desnuclearización del régimen norcoreano.

Aunque en un principio se había señalado como fecha para el histórico encuentro entre ambos líderes el mes de mayo, lo cierto es que en los últimos días ha crecido la incertidumbre.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, recalcó el viernes que “ni lugar ni fecha habían sido fijados”, y el portavoz adjunto presidencial, Raj Shah, descartó a Pyongyang como posible escenario.

“Se ha acordado un potencial encuentro”, se limitó a decir Shah en una entrevista en la CNN, antes de agregar que es “altamente improbable” que Trump viaje a Corea del Norte.

Desde el ala militar, el secretario de Defensa estadounidense, el general James Mattis, apeló a la sensibilidad del asunto para evitar pronunciarse al respecto y dejar la cuestión al ámbito “diplomático”.

“No quiero hablar de Corea del Norte para nada. Se lo dejaré a aquellos que están liderando el esfuerzo. Al ser un tema tan delicado, cuando llegas a una posición como la actual, el potencial de malentendidos se eleva aún más”, explicó Mattis, uno de los miembros de gobierno con más influencia sobre Trump, a un grupo de periodistas que le acompañan en un viaje oficial a Omán.

Por su parte, la oposición demócrata destacó la buena voluntad exhibida ante este intento del gobierno de Trump de optar por una solución pacífica, a la vez que expresó escepticismo.

“Quiero que el presidente tenga éxito, porque si lo logra, EEUU tiene éxito. El mundo será más seguro”, afirmó Elizabeth Warren, senadora demócrata y una de las figuras en ascenso dentro del partido.

Warren remarcó, no obstante, que está “muy preocupada” de que el régimen norcoreano “se aproveche” de Trump, ya que “(a Kim) un encuentro con el presidente estadounidense, a su juicio, legitima su dictadura y su programa nuclear”.

El sorprendente anuncio sobre la reunión entre ambos mandatarios lo hizo el jefe de la Oficina de Seguridad Nacional de Corea del Sur, Chung Eui-yong, quien se reunió el jueves con Trump en la Casa Blanca para transmitirle un mensaje de Kim Jong-un, a quien había visto el lunes en Pyongyang.

El acercamiento entre EEUU y Corea del Norte se produce después de un año de escalada de las tensiones, cruce de insultos y de continuas amenazas militares.

En estos meses, Trump llamó a Kim “maníaco”, mientras que el líder norcoreano acusó al mandatario estadounidense de estar “mentalmente desequilibrado”.

La posibilidad de un reunión entre ambos líderes fue bien recibida en el plano internacional, aunque algunos analistas han advertido sobre el riesgo que supone programar un encuentro de alto nivel cuando todavía no ha habido contactos públicos preparatorios entre ambos Gobiernos.

El intento de mayor nivel precedente se llevó a cabo bajo la presidencia de Bill Clinton (1993-2001), quien pasó años trabajando en un acuerdo para contener el programa nuclear norcoreano e incluso envió a Pyongyang a su secretaria de Estado, Madeleine Albright, en octubre de 2000, donde sostuvo un encuentro con Kim Jong Il, padre del actual líder.

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