La batalla por inmigración pone a prueba a los activistas

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La búsqueda de un acuerdo sobre inmigración está poniendo a prueba el temple de los activistas en ambos lados del asunto, con conservadores y liberales enfrentando la posibilidad de una derrota devastadora. La reunión bipartidista que hubo el martes en la Casa Blanca, en la que Trump sugirió que estaría preparado para firmar casi cualquier legislación de inmigración que se le presentara, causó indignación entre los conservadores.

Pero en una conferencia de prensa con la premier de Noruega al día siguiente, Trump reiteró que cualquier acuerdo debería incluir el muro fronterizo con México que prometió a lo largo de su campaña en 2016. Cualquier concesión democrática sobre ese tema amedrentaría una franja significativa de la base liberal.

Jim Manley, quien sirvió como ayudante del ex Líder de la Mayoría del Senado Harry Reid (D-Nevada), dijo que había claras tensiones en todos los aspectos del asunto. “Va a haber tensión en las próximas semanas. Los activistas están presionando al Congreso para que actúe. Pero nadie va a obtener todo lo que quiere de estas próximas negociaciones”.

Lo que está en juego es el futuro del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés). El programa brindó protección contra la deportación y el derecho a trabajar legalmente a unas 800,000 personas que ingresaron ilegalmente a los Estados Unidos como menores de edad.

Trump anunció en septiembre que terminaría el DACA, aunque el plazo final no es hasta el 5 de marzo. Los beneficiarios cuyo estado expira después de esa fecha no tuvieron la oportunidad de renovar sus permisos de trabajo de dos años.

Trump ha pedido al Congreso que intervenga. Las protecciones de DACA podrían hacerse más permanentes al quedar consagradas en la legislación.

Políticamente, la manera más fácil de aprobar la legislación puede ser adjuntarla a las medidas de financiación que deben aprobarse antes del 19 de enero para evitar que el gobierno se cierre.

Pero los republicanos, incluido el presidente, probablemente exijan una serie de medidas conservadoras a la reforma migratoria a cambio de una concesión por el DACA.

Entre las temas en la lista de deseos que tienen los conservadores figuran el aumento de fondos para la seguridad fronteriza, la eliminación del programa de diversidad de visas y la reforma del proceso mediante el cual los ciudadanos naturalizados pueden solicitar al gobierno de los EE.UU. permitir que los miembros de su familia se unan a ellos aquí.

Los conservadores advierten que el presidente no puede alejarse del enfoque que describió en la campaña electoral.

La sugerencia de Trump de que firmaría casi cualquier legislación que se le enviara parecía preparar el terreno para la amnistía del DACA. Este comentario del primer mandatario no hizo más que enojar a muchos conservadores que inmediatamente le hicieron saber a Trump de su enojo.  Pero los demócratas también hacen frente a llamadas de la izquierda para asegurarse de que no entreguen demasiado para llegar a un acuerdo con Trump.

La imagen ya compleja se ha visto complicada por un fallo judicial el martes por la noche que prohibió a la administración, por ahora, finalizar el programa. La secretaria de prensa de la Casa Blanca Sarah Huckabee Sanders describió la decisión como “escandalosa”. En un tweet de miércoles por la mañana, el presidente dijo que era evidencia de que tan injusto se había vuelto el sistema legal.

Algunos observadores sugieren que el fallo del tribunal podría ser contraproducente para los activistas liberales, disminuyendo el sentido de urgencia en torno a la búsqueda de un recurso en el Congreso. Pero ya sea que eso sea cierto o no, la batalla llegará tarde o temprano, poniendo a prueba a los activistas de ambos lados como nunca antes.

 

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