Por Santiago David Távara

Los esfuerzos bipartidas en el Congreso podrían llevar finalmente a un acuerdo que dé un camino a la ciudadanía a casi 2 millones de jóvenes inmigrantes indocumentados, incluyendo a 700 mil que ya cuentan con permisos de trabajo bajo el programa DACA de suspensión de la deportación.

La lucha de los jóvenes “dreamers” o “soñadores, que llegaron de niños a Estados Unidos, cuenta con la simpatía del presidente Donald Trump, quien ha puesto como condición que el Congreso apruebe un presupuesto de $25 mil millones para la construcción de un muro en la frontera con México, una controversial promesa de campaña que espera concretar.

Tras un breve cierre del gobierno federal en enero por falta de un acuerdo en el tema de inmigración, la amenaza de un segundo cierre se ha alejado por la votación de la Cámara de Representantes a un plan de inmigración del republicano Will Hurd y el demócrata Pete Aguilar que extendería los fondos hasta el 23 de marzo y financiaría los gastos de Defensa hasta fin de año.

En el Senado, el demócrata Christopher Coons y el republicano John McCain, también han presentado una versión similar del proyecto de inmigración de la Cámara de Representante, que dará una solución definitiva a los beneficiarios del DACA, cuyos permisos expirarán el 5 de marzo, por la decisión del gobierno de Trump de suspender su extensión, como una medida de presión a los legisladores.

El proyecto de ley del Senado también protegerá de la deportación a los jóvenes que han vivido en Estados Unidos desde finales de 2013, pero no concede los fondos solicitados por Trump para la construcción del muro, sino que instruye al Departamento de Seguridad Nacional a que asegure el control operacional de la frontera para el año 2020.

Lógicamente, el presidente insistirá en los fondos en seguridad, pero los proyectos bipartidistas son un gran avance, a pesar de las distracciones por comentarios pasados de Trump cuando se refirió despectivamente a países de origen de varios inmigrantes.

Recientemente, el jefe de gabinete, John Kelly, señaló que a los “dreamers” le da “flojera levantar sus traseros” o tienen temor inscribirse en DACA. El funcionario se refirió a los casi 700 mil inscritos en el programa, pero la cifra puede ascender a 1.8 millones.

Los que realmente deben “levantar sus traseros” son los líderes del Congreso para resolver de una vez por todas el drama que siguen viviendo millones de familias inmigrantes, temerosas de la deportación de sus seres queridos.

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